lunes, 9 de abril de 2018

Tierra y Libertad, la Rebelión de los Cipayos de 1857

Muchos comunistas, que estudiamos los acontecimiento más lejanos y escribimos sobre el desarrollo de la lucha de clases de otros países de otros continentes, a veces, nos asombramos del nivel de bajo análisis de los que creen saber de todo, sentándose en un sillón sobre el que creen tener razón sobre todas las cosas, encerrados en una burbuja dogmática.

En este artículo voy a intentar esclarecer, a raíz de mis últimos libros de lectura de la India, la realidad incompleta contada sobre una de los momentos de la historia de la India más importantes del país, que marca un antes y un después en el nacionalismo indio. La Rebelión de los Cipayos de 1857.


K.Marx, opino sobre la Rebelión de los Cipayos de 1857:

"Las atrocidades cometidas por los cipayos sublevados en la India son verdaderamente horripilantes, espantosas e indescriptibles, de las que se pueden esperar únicamente en guerras insurreccionales, nacionales, raciales y, sobre todo, religiosas; en una palabra, atrocidades como las que la respetable Inglaterra solía aplaudir cuando las perpetraban los vandeanos contra los "azules", las guerrillas españolas contra los impíos franceses, los serbios contra sus vecinos alemanes y húngaros, los croatas contra los vieneses rebeldes, y la guardia móvil de Cavaignac o los decembristas de Bonaparte contra los hijos y las hijas de la Francia proletaria. Por infame que sea la conducta de los cipayos, no es sino un reflejo concentrado de la conducta de Inglaterra en la India, y no solo durante la época de la fundación de su imperio oriental, sino, incluso, durante los diez últimos años de su larga dominación. Para caracterizar esta dominación baste decir que la tortura constituía una institución orgánica de su política fiscal. En la historia de la humanidad existe algo parecido a la retribución; y es regla de la retribución histórica que sus instrumentos estén forjados por los propios ofensores y no por los ofendidos.

El primer golpe que se asesto a la monarquía francesa procedía de la nobleza, y no de los campesinos. La revuelta india no la han comenzado los ryots, torturados, humillados y despojados por los británicos, sino los cipayos, vestidos, alimentados, cuidados, cebados y mimados por ellos.

soldados británicos entrando en la Delhi rebelde

Para encontrar paralelos de las atrocidades de los cipayos no necesitamos, Como pretenden algunos periódicos londinenses, remontarnos a la Edad Media, ni siquiera salirnos de la historia de la Inglaterra contemporánea. No tenemos más que estudiar la primera guerra china, un acontecimiento de ayer, por así decir. La soldadesca inglesa cometió entonces abominaciones por el mero gusto de cometerlas; sus pasiones no estaban ni santificadas por el fanatismo religioso, ni exacerbadas por el odio a una raza altiva y conquistadora, ni provocadas por la feroz resistencia de un enemigo heroico. Mujeres violadas, niños espetados e incendios de aldeas enteras, crímenes que no registraron los mandarines, sino los propios oficiales británicos se cometieron entonces simplemente para pasar el rato.

En la catástrofe presente sería asimismo un error imperdonable suponer que toda la crueldad está del lado de los cipayos, y toda la dulzura de la bondad humana, del lado de los ingleses. Las cartas de los oficiales británicos rezuman malignidad. Uno de ellos, que escribe desde Peixaver, describe el desarme del 10 Regimiento de Caballería Irregular por no haber, querido dar una carga contra el 55 Regimiento de Infantería Indígena, como había sido la orden. Se regodea, contando que los hombres no fueron solamente desarmados, sino despojados de sus ropas y calzado, y, tras haber recibido doce peniques por barba, fueron conducidos a la orilla del Indo, montados en barcas y dejados llevar por la corriente, donde, según el autor de la carta espera con delicia, cada hijo de su madre tendrá ocasión de ahogarse en los rápidos. Otro nos informa que algunos habitantes de Peixaver provocaron una alarma nocturna, disparando petardos con motivo de una boda (es costumbre nacional), y a la mañana siguiente los culpables fueron atados y "apaleados de manera que no lo olvidarán fácilmente". De Pindi ha llegado la noticia de que tres jefes indígenas estaban conspirando. Sir Juan Lawrence respondió a ello con un mensaje, mandando que asistiese un espía a las reuniones. Recibida la información del espía, sir Juan envió otro mensaje, mandando: "Colgadlos". Los jefes fueron colgados. Un funcionario del servicio civil escribe desde Allahabad: "Tenemos poder de vida y muerte, y os aseguramos que no damos cuartel". Otro escribe desde la misma ciudad: "No pasa un día sin que ahorquemos de diez a quince de ellos (no combatientes).

ahorcamiento de cipayos

Un oficial escribe, entusiasmado: "Holmes los cuelga gustoso por veintenas". Otro, aludiendo a la ejecución por la horca, sin instrucción de causa ni juicio, de un numeroso grupo de indígenas, observa: "Entonces empezamos a divertirnos".

Otro más: “Celebramos nuestros consejos de guerra sin apearnos de los caballos, y a todos los negros que encontramos los colgamos o les pegamos un tiro". De Benares nos informan que treinta zemindare 1 fueron ahorcados por la mera sospecha de simpatizar con sus compatriotas, y aldeas enteras fueron reducidas a cenizas por el mismo motivo. Un oficial de Benares, cuya carta se publica en The London Times, dice: "Las tropas europeas se endemonian cuando topan con indígenas".

No se debe olvidar que, mientras las crueldades de los ingleses se relatan cómo actos de valor marcial, contados simple y brevemente, sin ahondar en desagradables pormenores, las atrocidades de los indígenas, aunque son espantosas, las exageran aun deliberadamente. Por ejemplo, ¿Quién es el autor de la circunstanciada descripción, aparecida primero en The Times y luego en toda la prensa londinense, acerca de las atrocidades perpetradas en Delhi y Meerut? Un pusilánime pastor, residente en Bangalore, en el Maisur, a más de mil millas, a vuelo de pájaro, del lugar de acción. Las informaciones auténticas de Delhi evidencian que la imaginación de un pastor inglés es capaz de engendrar mayores horrores que la salvaje fantasía de un hindú amotinado. El corte de narices, pechos, etc., en una palabra, las horribles mutilaciones cometidas por los cipayos, excitan más, naturalmente, los sentimientos de los europeos que el cañoneo de Cantón, con balas incandescentes mandado por el Secretario de la Sociedad de la Paz de Manchester, o la quema de árabes encerrados por un mariscal francés en una gruta, o la desolladura de soldados británicos vivos con disciplinas de nueve ramales por sentencia de los consejos de guerra, o cualesquiera otros procedimientos filantrópicos en usanza en las colonias penitenciarias británicas. La crueldad, como cualquier otra cosa, tiene también su moda, que cambia según el tiempo y el lugar. Cesar, hombre culto, narra cándidamente que ordenó cortar la mano derecha a muchos miles de guerreros Galos. A Napoleón le hubiera dado vergüenza hacerlo. Habría preferido enviar a sus propios regimientos franceses, sospechosos de republicanismo, a Santo Domingo para que muriesen allí por mano de los negros o atacados por una epidemia.


soldados británicos luchando contra cipayos rebeldes

Las infames mutilaciones cometidas por los cipayos recuerdan una de las prácticas del imperio bizantino cristiano, o las prescripciones de la ley criminal del emperador Carlos V, o los castigos ingleses por delitos de alta traición, como los describía aun el juez Blackstone. A los hindúes, que su religión ha hecho virtuosos en el arte de torturarse ellos mismos, estas torturas, infligidas a enemigos de su raza y sus creencias, les parecen completamente naturales, y les deben parecer aún más naturales a los ingleses que, hace solo unos años, aun obtenían ingresos de las fiestas de Jaggernat, dando protección y asistencia a los ritos sangrientos de una religión de crueldad.
Los rugidos frenéticos del "viejo y sanguinario Times", como solía llamarlo Cobbett, el papel de personaje furioso de una ópera de Mozart que este órgano de prensa quiere interpretar, personaje que, con los acentos más melodiosos, disfruta pensando como ahorcara primero a su enemigo, lo tostará luego, lo descuartizará a continuación, 10 espetará después y, finalmente, lo desollará vivo, esta constante pasión de venganza que lleva al Times al último grado del frenesí no parecería más que necia si no se percibieran distintamente notas de comedia tras el patetismo trágico. The London Times exagera la nota, y no solo por pánico. Proporciona a la comedia un argumento que se le escapó hasta a Moliere: el Tartufo de la venganza. Lo que quiere, simplemente, es ensalzar los fondos públicos y poner a cubierto al Gobierno. Como Delhi no ha caído igual que los muros de Jericó, al soplo del viento, John Bull debe quedar aturdido por los gritos de venganza para hacerle olvidar que su Gobierno lleva la responsabilidad por las calamidades sobrevenidas y las dimensiones colosales que les ha permitido alcanzar."


Aquí, K.Marx, tiene una crítica incompleta y tampoco tiene todos los datos de los sucesos de la Rebelión de los Cipayos. No es la primera vez que podemos ver a un comunista ver con malos ojos luchas de liberación nacional o independencias en los siglos XVII, XVIII y XIX. K.Marx ya había puesto en claro, su desconocimiento y prejuicios hacia Bolívar por los sucesos cometidos en la liberación de Latino América cuando a Bolívar lo apoyaba el Imperio Británico.

Pero centrándonos en la India ¿Quienes eran los cipayos? ¿Por que se rebelaron? ¿Por que considero que Marx se equivoco (por prejuicios o desinformación) sobre esta rebelión que tantos aspectos políticos de la India reivindican como un "día patria"? En los cuales por cierto se encuentran organizaciones comunistas como el PCI(ml) Liberación nacido en la rebelión de Naxalbari en 1967.

Para entender lo que vamos a tratar desde el aspecto de la historia, recomiendo leer "Historia de la India" de Barbara D.Metcalf y Thomas R.Metcalf III Tomo.


Los cipayos, eran los soldados del Imperio Británico, originarios de la India y puestos a las ordenes de oficiales ingleses. Estos cipayos mayoritariamente eran musulmanes y hindúes que vieron y fueros testigos de de las humillaciones y vejaciones del Imperio Británico a todo lo que era o representaba a los pueblos y reinos de la India (Imperio Mogol, el antiguo Sultanato de Delhi, islam, Marathas, pueblos indígenas...). Ram Mohan Roy (1772-1833), fue un liberal hindú a favor de la dominación y expansión de las leyes británicas y occidentales en la India, muy crítico con los sistemas feudales, existían también otros grupos sociales y incluso políticos en India que (en mayor o menos forma de injerencia extranjera), apoyaban la llegada de una India menos retrograda y fanáticamente religiosa. Aunque no solo existía la critica radical de Ram Mohan, otro intelectual Mritynjay Vidyalankar no compartía la misma opinión, sino que más que criticar por ejemplo la gestión de los Moholes (como algo general), señalaba más a personas y individuos que se oponían al progreso, ya que por ejemplo existían también castas y familias en India que sin compartir al 100% las opiniones de Ram si que lo apoyaban en otras muchas cosas de lo que debía ser la "nueva India", esto se vio reflejado años después en algunas de las acciones de los lideres de la rebelión de 1857. Un ejemplo de estos discrepadores de Ram fueron las familias de casta alta de Calcúta que convivían con los colonos británicos, los bhadralok o conservadores como Rdaha Kanta Deb.

Ram Mohan Roy

Ram Mohán Roy fue un intelectual y un erudito bengalí, conocedor del sanscrito, el árabe, el persa y el ingles, empleado durante unos años a fines de siglo por la Compañía de las Indias Orientales y sus funcionarios, Ram Mohán se esforzó en crear, partiendo de los antiguos textos de los Upanishads con su filosofía monista, una visión de una India moderna, racionalista y monoteísta. Rompiendo con el hinduismo devoto, fue muy receptivo al monoteísmo  del islam y al idealismo ético del cristianismo. Sin embargo Ram Mohán halló, en especial de la divinidad de Cristo, incompatible con su búsqueda de una religión nacional.  La fe de Ram Mohán, aunque confundía a muchos cristianos llegados de occidente a India, estaba más próxima a los unitarios deístas de Bristol y Boston con los que había mantenido correspondencia. Fue fundador en 1828 de la sociedad Brahmo Samaj, la cual uso para difundir sus ideas. En Inglaterra fue recibido con honores, ya que ayudo a eliminar la practica de el "sati" contra las mujeres, sus posiciones definidas por el mismo como "perfeccionamiento" e "ilutstración" lo acercaban a los liberales que rodeaban Betnick. Aun sin ser una persona declarada abiertamente religiosa o atea, no rengo de su pasado hindú, Ram vio las sagradas escrituras antiguas del hinduismo en la que podía basar su fe racionalista y en la cual podía incluso poner en tela de juicio las practicas idólatras y el "sati". Aunque hubo una gran variedad de concepto de como debía llegar el desarrollo a la India, si solo por ejemplo, nos fijáramos en una posición eurocentrista como la de Ram Mohan y descartaramos otros acontecimiento llevados a cabo por el Imperio Británico. Solo nos quedaría una visión de la rebelión de los cipayos como "condenada" a la primera lucha unitaria por la independencia de la India.


Hablando ya de uno de los grandes ejemplos intelectuales de India, a favor del Imperio Británico,toca esclarecer la rebelión de 1857, quienes la lideraban y que consecuencias tubo.
La Rebelión de los Cipayos, se llevo a cabo por distintos sucesos que habían transcurrido durante el proceso de dominación británica con la llamada Compañía de las Indias Orientales, el Imperio Británico se ocupo de coaccionar a los reinos de India contra el Imperio Mogol y desestabilizarlo. Muchos funcionarios del Imperio Mogol acabaron muy corrompidos por dinero británico y acabaron traicionando a sus propios compatriotas. Una de las muchas rebeliones surgidas contra los Mogoles fue una empujada por un indígena de casta baja hindú llamado Papadu, empujo una rebelión sobre todo contra las jerarquías corruptas de la administración mogol y los zamiandari. También se podría mencionar al reino hindú Shivaji que se alió con los sijs contra el imperio Mogol. El Imperio Británico por ejemplo también uso la "primera guerra sij" (guerra entre dinastías sijs) para poder obtener territorios en Punjab y Pakistan.

bandera del Imperio Mohol


La disolución de los últimos estigios del Imperio Mogol así como la instalación más rápida de los británicos, dio a conocer distintas rebeliones, estas rebeliones estaban lideradas por zamindaris en las llanuras y por los caciques tribales en las colinas y junglas. Los "poligars" en el sur presentaron una ardua resistencia contra las fuerzas de la compañía en 1800-1801, en las selvas esta el pueblo adivasi "bhids" en la década de 1820 y los "santales" en Bengala para conservar sus costumbre tribales.

Pero lo que desencadeno la rebelión patriótica de 1857, fue lo que ya comento el general Sayyid Ahmadi, fue un general indio del Imperio Británico, que expuso el por que de esta sublevación: cultura y política británica, que obligaba a la llegada de las industrialización a muchos pueblos indígenas a apartarse de la forma de vida tribal en la que ya estaban acostumbrados a vivir (como fue el caso de los "santal" aliados del naxalismo o el desplazo de los tamiles a Ceilan), también se añade el profundo racismo del imperio británico contra todo lo originario de India (que fue la forma de gobierno y gestión de leyes del Raj Británico hasta la independencia de la India), la crisis de la plata del Imperio Británico que descendió el valor de la rupia y hacia que los pobres de la India que salían de regímenes feudales fueran aun más pobres, muy bajo sueldo a los cipayos y reducidas oportunidades de promoción. Los propios cipayos sufrían acoso de los oficiales británicos y insultos de colonos adinerados por su condición de musulmanes y hindúes. También muchos cipayos no vieron con muchos ojos la anexión de Birmania, ya que existía un racismo exacerbado de los budistas ante los reinos de India y Imperio Mogol, muchos cipayos fueron destinados a Birmania, esto tal vez fue la gota que colmo el baso, también se vio con malos ojos la forzosa anexión de Oudh.

La sublevación empieza el 10 de Mayo de 1857 en Meerut, se extendió por loque actualmente se conoce como Delhi, Uttar Pradesh, Madhay Pradesh, norte y centro de la India, se daba por comenzada la "primera guerra por la independencia de India".


Rebelión de los Cipayos de 1857

Como afirma K.Marx, la rebelión de los cipayos, da a conocer distintas matanzas salvajes contra los colonos, que no tenían culpa de los crimenes del Imperio Británico sobre los pueblos de India, sin embargo, quedarnos solo en una condena sin profundizar, por prejuicios, ignorancia o eurocentrismos es caer en un rechazo a las luchas de liberación nacional desarrolladas fuera del continente europeo, ya que esto no impide (también desde el dogmatismo) buscar información desde otras fuentes para aclarar la situación, hechos y posteriores acontecimientos.

Si bien es cierto que los cipayos masacraron injustamente a mucho civiles, también lo es que no esto no era el objetivo de la rebelión, no se puede tergiversar y tapar los hechos tan importantes por las (siempre injustas) matanza de civiles, ya que si es un crimen degollar, despedazar y humillar. También lo es tapar la historia, de lo que había más allá de los intereses del Imperio Británico contra el pueblo indio. Los lideres de la rebelión patriótica de 1857 eran el ultimo emperador Mogol, Bahadur Shah II "El Valiente" que residía en Delhi, la reina regente de Oudh, el jefe de los Maratha, Nana Sahib, los taluqdaria que habían perdido territorios por culpa del Imperio Británico y apoyaron la rebelión. Habían otros que se unieron como, algunos señores sijs (aunque la mayoría de los sijs apoyaron a los británicos), la rani de Jhansi, Lakshmi Bai conocida también como Chabili o "La Querida", el soldado indígena Mangal Pandey en Bengala que vio el desprecio de los oficiales británicos a sus compañeros cipayos, vio como un insulto que los oficiales británicos hicieran caso omiso al hecho de que muchos cartuchos de fusiles que se les deba a los cipayos estaban llenos de grasa de cerdo y vaca (animales considerados sagrados para musulmanes y hindúes). Mangal ayudo al levantamiento de muchas unidades de los cipayos en Bengala, con ayuda de su mujer que también tubo un papel importante en el levantamiento, se le hizo una película en 2005 llamada "Un hombre contra un Imperio", su figura es usada actualmente como una de las figuras relevantes del patriotismo indio, asi como la de muchos otros anteriormente nombrados...


Mangal Pandey

Un ejemplo de la desinformación que hay , es el trato de los civiles británicos, el emperador Mogol Bahadur Shah, vio que muchos cipayos musulmanes intentaban hacer una especia de yihad interna en Delhi contra los "infieles", Bahadur rechazo la yihad y  sus maneras, mando respetar la vida de los ingleses y retiro las banderas negras de la yihad de las filas de los rebeldes musulmanes, así como también mando el respeto al resto de soldados cipayos musulmanes, hindúes y sijs que se unieron a la defensa de Dehli...

Bahadur Shah II "El Valiente"

No fue el único caso, el propio Sayyid Ahmad ayudo a trasladar algunos colonos británicos de la ciudad de Bijnor.

Una de los grandes heroínas de la lucha cipaya contra la ocupación británica fue Lakshmi Bai conocida por el libro "La Reina de los Cipayos", de la filosofa feminista, crítica literaria y novelista Catherine Clément. Que dirige de la Universidad Popular Quaby-Branly de París y colabora con la emisora de radio France Culture.


Catherine Clément

Lakshmi Bai, apoyando la rebelión de los cipayos, condeno la matanza de civiles ingleses, en la llamada matanza en los campos de Janshi, llevada a cabo por los cipayos, ella mismo escribía cartas a la Compañía de las Indias Orientales explicando que ella no ordeno ninguna matanza y pidió disculpas.  Lakshmi Bai fue muy  importante en la resistencia de Jhansi, por el hecho de ser mujer, su nombre y acciones han sido tapados de la historia por el ultrapatriarcalismo de la India y los que han querido dar un protagonismo solo a los hombres que lideraron la Rebelión de los cipayos. Por suerte, el libro de Catherine Clément nos da una visión nueva sobre quien fue la Rani de Jhansi,  Lakshmi Bai creo algo nuevo en las filas de los cipayos, mujeres soldados entrenadas por ella misma, de distintas castas, religiones y tribus. Cabalgar, luchar, retirarse, disparar, recargar; muchas mujeres protagonizaron la defensa de Jhansi contra las tropas británicas, nada más y nada menos, fue una mujer la que lidero la artillería de los muros de Jhansi, se llamaba Moropant, una mujer musulmana, ya conocida por  Lakshmi Bai, lidero y ayudo a los artilleros de los muros de Jhansi, un protagonismo que la mujer NUNCA tubo en la India durante la administración mogol, la Confederación Maratha o Rajputa.

Lakshmi Bai
Estas acciones fueron aprobados y aplaudidos por muchos oficiales cipayos rebeldes, por otros no tanto. La Rebelión de los Cipayos fue derrotada el 20 de Junio de 1858, ya que aun a pesar de los logros militares, no se había podido marcar una fuerte unidad entre los rebeldes de distintos reinos y religiones. Con la victoria británica y con la mayoría de lideres asesinados o desterrados, hubo una represión sistemática contra los que eran y no simpatizantes de la rebelión, creándose así, el Raj Británico que supuso la completa dominación de India y Pakistan bajo la administración del Imperio Británico. Una de las grandes atrocidades del Imperio Británico tras las caída de la rebelión, fueron los conocidos "encañonamientos", que se basaba en atar a un "enemigo de la corona" a un cañón y desmembrarle de un disparo.

encañonamientos después de la Rebelión de los Cipayos, en 1858


No hay comentarios:

Publicar un comentario