1. ¿Cómo has llevado tu canal estos últimos años?
Antes de nada, quiero darte las gracias, Óscar, por interesarte nuevamente por mí y volver a entrevistarme para tu blog y tu libro “Preguntas y Respuestas”, que, si te soy sincero, ya he perdido la cuenta de cuántos libros has publicado bajo esta interesante saga de entrevistas.
La última vez que me entrevistaste, llevaba poco tiempo con el canal de YouTube y las distintas cuentas que tengo en redes sociales (Instagram, Facebook, Twitter —hoy X— y TIK TOK). En aquel momento, podría decirse que estaba en proceso de dar sentido ideológico y político al proyecto, de encontrar mi nicho y hacerme un hueco en el mundo virtual de las redes sociales, que a veces se convierte en un auténtico y lúgubre submundo. Desde entonces, el canal ha crecido mucho y, en la práctica, se está convirtiendo en una fuente de formación y conocimiento marxista-leninista, antisionista, antiimperialista y antifascista para los camaradas de todo el mundo. Es todo un orgullo saber que los camaradas se forman con mis vídeos, que aprecian mi contenido y que devoran gustosamente mis libros, lo que evidencia que el trabajo metapolítico comunista que realizo con el canal realmente sirve.
Pero, si he de destacar algo de este periodo, es la regularidad y la mejora constante del canal. Siempre he dicho que hay que desconfiar de todo divulgador de contenido que ofrece de primeras contenido perfecto, con edición profesional y sin ningún problema técnico. Mi experiencia durante estos últimos años es que nunca se deja de crecer y de mejorar, y que los saltos cualitativos son necesarios para demostrar que hay margen de mejora y que, de hecho, se mejora. Esa flexibilidad técnica es lo que ha destacado al canal; basta con echar un vistazo a la trayectoria de Red Planeta para darse cuenta. El canal ha mejorado y seguirá haciéndolo. ¿El secreto? Constancia, paciencia y actitud revolucionaria.
2. Haces mucha difusión de marxismo leninismo, veo muy bueno sacar a los clásicos en un correcto trabajo audio visual ¿Qué es lo más difícil a la hora de explicar adjetivos y contextos de autores del siglo XX?
La labor que todo comunista debe llevar a cabo consiste en combinar el trabajo teórico con el práctico, ya que solo de la correcta combinación y equilibrio de estos dos aspectos del trabajo militante puede avanzar la revolución. No obstante, no siempre se consigue ese equilibrio y se tiende a maximizar e incluso absolutizar uno de los dos aspectos de la militancia comunista. Por un lado, están los academicistas e intelectuales, que tienden a lo “comunistamente correcto” y cuyo único trabajo intelectual consiste en la teorización sobre la teorización de la teorización de la teoría de Karl Marx. La absolutización de la teoría lleva a la completa desconexión de estos comunistas de la realidad material y militante, y, en última instancia, al dogmatismo revisionista y al sectarismo. Esto siempre ha ocurrido en el movimiento comunista internacional, pero en las actuales condiciones, en las que existen las redes sociales, estas actitudes intelectualoides se maximizan, ya que el mundo virtual permite y amplifica la actuación purista comunista y revolucionaria, y hace que sus análisis tan sesudos no tengan que pasar por la dura prueba de la práctica, que tanta alergia les produce. De ahí que se vayan conformando cada vez más grupúsculos comunistas sustentados únicamente en la conexión de esos “militantes” en las redes sociales y en mantenerse puros en el sentido comunista y revolucionario. Esos pequeños refugios ideológicos pueden servir para la formación, pero no hay avance, sino desarrollo de una actitud sectaria que crea una concepción de contraparte hereje comunista indigna de los análisis del círculo purista comunista.
Por otro lado, están los practicistas, que dan primacía a la práctica y la absolutizan. Este tipo de militantes, a los que “les sobra calle”, tratan de imprimir un carácter de urgencia al momento que vivimos para actuar de una vez y comenzar a revertir la situación. Es cierto que debemos actuar, pero ¿qué brújula va a dirigir la práctica? En la mayoría de las ocasiones, el practicismo va acompañado de desprecio hacia la teoría, lo cual es sumamente perjudicial, ya que condena a los militantes practicistas a actuar, como se dice coloquialmente, “como pollos sin cabeza”. Sin teoría, no hay establecimiento de estrategias y tácticas, y sin ellas, solo hay seguidismo del espontaneísmo, que conduce irremediablemente a ir a rebufo de la socialdemocracia clásica o posmoderna y a diluir la ideología comunista revolucionaria en la inofensiva izquierda actualmente existente.
“La teoría deja de tener objeto cuando no se halla vinculada a la práctica revolucionaria, del mismo modo que la práctica es ciega si la teoría revolucionaria no alumbra su camino”, dijo Stalin, y no le faltaba razón. El equilibrio entre teoría y práctica es lo que debe caracterizar a todo cuadro comunista, y a este equilibrio pretende contribuir el canal. Entiendo que no todo el mundo puede permitirse realizar una intensa labor de formación comunista —aunque debería— debido a cuestiones laborales, familiares o personales, pero las herramientas de las que disponemos hoy en día, que exponen el grado de desarrollo de las fuerzas productivas, permiten a todo trabajador elevar su conciencia de clase de una manera que ni los propios próceres del comunismo hubieran soñado.
En Red Planeta, explico cuestiones teóricas e históricas del comunismo y el antiimperialismo que, en mi opinión, son fundamentales para todo aquel que aspire a trabajar por la revolución proletaria. Sin caer en la pedantería ni en el academicismo, trato de explicar cuestiones que, en mi opinión, son fundamentales para la formación comunista, y la respuesta que recibo es que estoy cumpliendo este objetivo con creces. Obviamente, no es fácil condensar las cuestiones teóricas más importantes del comunismo, y de hecho mis vídeos adolecerán de no recoger o no tratar con suficiente profundidad una u otra cuestión. Por eso mismo, invito a todas las personas que ven mis vídeos y consumen mi contenido en las redes sociales a que no se queden únicamente con lo que digo yo, sino que profundicen después en la ideología comunista. No obstante, pienso humildemente que el canal es una introducción interesante al pensamiento revolucionario marxista-leninista y un primer paso para adentrarse en el “movimiento real que anula y supera el estado de cosas actual”, como lo explicaron Marx y Engels en La Ideología Alemana.
3. ¿Cómo ves la posibilidad de Rufián como nuevo líder de la unidad de la izquierda española?
Antes de empezar a desarrollar mi respuesta, debo aclarar que, como sabrán muchos de mis seguidores, la dicotomía izquierda-derecha me parece completamente superada por la realidad política actual, y que incluso tiene cierto punto eurocéntrico o, al menos, occidentalista, ya que es difícilmente aplicable al contexto político árabe, asiático o postsoviético. La dicotomía izquierda-derecha es la dicotomía del «ring político» liberal y occidentalista, en el que se simplifican las categorías políticas e ideológicas para que la gente pueda clasificar sin mayor esfuerzo a las distintas agrupaciones políticas que participan en el parlamentarismo democrático-burgués. Dicho esto, puedo comenzar a contestarte.
Sin rodeos. Me parece una broma que Gabriel Rufián aspire a liderar la izquierda en España o, al menos, a liderar el proceso de constitución de un frente amplio al que algunos llaman «frente democrático» o «frente antifascista». Cada vez que se plantean propuestas de unidad de la izquierda, es una nueva admisión de la incapacidad de autocrítica de la izquierda española, tanto en sus variantes más nacionales como independentistas, que prefiere aludir a la cuestión cuantitativa en lugar de a la cualitativa. Me explico. Precisamente, lo que le falta a la izquierda española no es unidad, sino racionalidad política y conexión con las clases trabajadoras. Estos elementos izquierdistas tienen alergia a la autocrítica, por lo que prefieren hablar de «unidad de la izquierda para detener el fascismo» antes que revisar sus planteamientos políticos e ideológicos, en los que la cuestión del trabajo y la realidad material del pueblo trabajador brillan por su ausencia, mientras que las cuestiones superestructurales, estéticas e identitarias se convierten en el faro de la praxis política de estos elementos.
En Francia, Chile y otros muchos países se ha visto claramente que el problema del espectro político de izquierdas no es la falta de unidad, sino que es mucho más profundo y tiene que ver con la configuración ideológica de estas izquierdas y con el cambio de su base social, que ha pasado de representar teóricamente a los trabajadores a representar a las mal llamadas clases medias urbanas, que sufren el proceso de proletarización y se aferran a los distintos identitarismos creados por el actual realismo capitalista para aplacar sus ansias clasistas interiores. Además, tal y como está configurado el juego político en España, es casi imposible crear una fuerza política de izquierdas unitaria, ya que las agrupaciones políticas nacionalistas e independentistas la rechazarán, lo que pone de manifiesto las claras prioridades de unas y otras organizaciones. De hecho, dentro del partido al que pertenece Gabriel Rufián, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), también han empezado a criticar a Rufián por ir por libre y plantear cuestiones que entran en conflicto con la hoja de ruta independentista catalana de ERC.
Lo mejor que pueden hacer estas izquierdas no es unirse, sino extinguirse, ya que el propio desarrollo político está propiciando la lenta y agónica desaparición de estas organizaciones izquierdistas, que ya han cumplido su ciclo histórico.
4. Veo que desde lo de Palestina están surgiendo más grupos políticos, socialistas que quieren superar la izquierda española liberal progresistas, corrientes socialdemocrátcas... ¿Surgiendo otras organizaciones políticas no hace que esto sea como “La vida de Brian”?
La creación de nuevas organizaciones y partidos políticos, ya sea a la izquierda de lo que oficialmente se considera extrema izquierda o en el Movimiento Comunista Español (MCE), es una constante a lo largo de la historia del movimiento comunista; no es una consecuencia directa de la ofensiva palestina del 7 de octubre, sino, a lo sumo, una consecuencia colateral. Pero, si algo hemos de reconocer al Diluvio de Al-Aqsa que protagonizó la Resistencia Palestina, es que cambió el mundo. Los palestinos han arrancado el velo democrático de los países capitalistas, han demostrado que el orden multipolar es, en realidad, un aumento de la competencia entre potencias rivales en la geopolítica, y que la causa palestina se ha convertido en un verdadero catalizador que ha empujado a las nuevas generaciones a la movilización y, de ahí, a la organización consciente.
Volviendo a tu pregunta, creo que es necesario superar de una vez el “Síndrome de La vida de Brian”, ya que tendemos a pensar que la actual fragmentación del movimiento comunista es como la parodia que hacen los Monty Python en la película. Sin embargo, la actual situación de disgregación organizativa del movimiento comunista se debe a muchos otros factores que darían para toda una tesis académica. En cualquier caso, una causa histórica muy importante es el comienzo de un nuevo ciclo revolucionario que debe superar obligatoriamente al ciclo revolucionario de octubre. Este nuevo ciclo es todavía un germen del futuro comunista, y en la actualidad los comunistas están disgregados en diez mil organizaciones o prefieren no militar en ninguna por la fatiga ideológica y psicológica que supone el corporativismo de muchos partidos. No obstante, esta disgregación organizativa no es del todo negativa, ya que debe ser temporal y, mientras tanto, va acompañada de una rica revitalización de la teoría revolucionaria que, al pasar a lo concreto, debe traducirse en práctica revolucionaria. Estoy convencido de que, tarde o temprano, esta práctica dará pie a la unión en la lucha.
Porque, si no, ¿en qué partido o organización deben militar los comunistas actualmente? ¿Existe la vanguardia del proletariado en España? La comparación de la realidad actual del MCE con “La Vida de Brian” conlleva la contestación de estas preguntas, y si nos ponemos a meditar sobre ellas, nos daremos cuenta de que aún no hay respuestas.
5. ¿De que trata tu libro “El Libro Negro del Sionismo”?
Como indica el título, mi último libro trata sobre el sionismo y es un arma para luchar contra él y ayudar al pueblo palestino en su lucha teórica e ideológica antisionista. Existen infinidad de libros que tratan la historia de Palestina y de los palestinos, del judaísmo y de los judíos, e incluso del sionismo; sin embargo, me di cuenta de que no existía un libro que recopilara todas estas cuestiones y que, además, sirviera para ayudar a la causa palestina. Un libro que recoge aspectos históricos, políticos y teóricos también puede concebirse como una herramienta que puede ayudar a desplegar una praxis revolucionaria, en este caso, antisionista, y así es como he concebido mi libro.
Tendemos a pensar que el Estado de Israel, que no es más que el centro del sionismo, solo se impone mediante el uso de la fuerza y la bestialidad, pero esto es completamente erróneo, ya que, si bien la violencia sionista ha sido una constante sufrida por los palestinos, como podemos apreciar en la Nakba, la Naksa y las barbaridades cometidas por el ejército israelí desde el 7 de octubre de 2023, los sionistas también han conseguido imponerse gracias a la manipulación, la tergiversación e incluso la invención de la historia de Palestina y de los judíos. Los millones de dólares invertidos por el sionismo para eliminar la identidad nacional palestina de los libros de historia, dotarse de supuestos derechos históricos-divinos para colonizar esas tierras y victimizarse constantemente ante la comunidad internacional invocando una de las mayores desgracias del siglo pasado, como lo fue el Holocausto, demuestran que el sionismo cuenta con una maquinaria propagandística bien engrasada y que funciona a la perfección. Esta misma propaganda ha conseguido alterar por completo la realidad histórica, llegando a asegurar que los palestinos son los invasores y repitiendo el mantra de que los árabes musulmanes invadieron Eretz Israel, mientras presentan a los colonos israelíes y a los judíos de todo el mundo como un pueblo importantísimo, el pueblo elegido por Dios y los indígenenas de esas tierras que fueron expulsados de sus tierra primero por los babilonios y después por los romanos. Desgraciadamente, la mayoría de la gente está indefensa ante la poderosa influencia de la maquinaria sionista y acaba asimilando todas estas mentiras. Lo peor de todo es que acaba aceptando o normalizando un proceso de colonización de sustitución que lleva irremediablemente a la limpieza étnica y al genocidio.
Hay que combatir la maquinaria propagandística sionista que opera a nivel internacional y, para ello, es necesario atacar los pilares del ideario sionista. El Libro Negro del Sionismo ataca precisamente el corazón de la ideología sionista al exponer que los judíos no constituyen una comunidad política, sino religiosa, y que, por tanto, no son semitas ni tienen derechos sobre las tierras palestinas. También expone que las primeras víctimas del sionismo fueron precisamente los judíos, que tuvieron que soportar la nacionalización del judaísmo, a lo que me refiero como sionización, una secularización forzada y creada a imagen y semejanza de los nacionalismos étnicos de Europa del Este, y una expresión de clase de los judíos askenazíes apartados por los nacionalistas étnicos de estos países, que eran judeófobos. Esto último es sumamente importante, ya que la comparación de las acciones israelíes con las de los nazis o las de los colonialistas europeos en las colonias no es ninguna casualidad, pues el sionismo es precisamente producto de la época del imperialismo y fue creado como reflejo negativo de los nacionalismos étnicos que excluyeron a los judíos.
En él se aclaran términos básicos pero importantes como “semita”, “judío”, “sionista”, “Reino de Israel” (que no es el actual Estado de Israel), “Reino de Judá” (que no es el Estado judío), “antisionista” y “antisemita”... Se expone el carácter nacionalista étnico del sionismo, se repasa la historia del sionismo para demostrar la oscuridad que subyace en esta ideología y movimiento político, y se explica la vinculación histórica de los sionistas con los judeófobos, mal llamados antisemitas, que les ha llevado a crear el Estado de Israel en 1948 y a su actual consolidación gracias a la dialéctica existente entre el sionismo internacional y su centro, el Estado de Israel. Más que una obra teórica o histórica, es un libro de combate que pretende que el lector se convierta en un militante más de la causa palestina y contribuya a la lucha antisionista, que también es antiimperialista.
6. ¿Crees que la solidaridad con Palestina hará que surjan también elementos oportunistas?
De hecho, ya han surgido elementos oportunistas en torno a la causa palestina, y hemos visto cómo los propios dirigentes políticos del actual gobierno de coalición y sus aliados han intentado monopolizar el movimiento propalestino o, al menos, imprimirle su sello ideológico socialdemócrata, izquierdista y progre. Eso sí el pueblo trabajador español debe estar orgulloso de su actitud antisionista e internacionalista, que le ha llevado a apoyar al pueblo palestino. Esta marea propalestina ha sido tan potente que ha obligado a los medios de comunicación y a los políticos a cambiar su discurso sobre Palestina. Han pasado de hablar de bebés decapitados y violaciones a hablar de genocidio. Esto no se debe a una actitud solidaria y humanista de la clase dirigente, sino a la presión popular del pueblo trabajador, movilizado en torno a la bandera palestina, que hoy es una de las simbolizaciones más poderosas del internacionalismo. Si con la mínima y claramente insuficiente presión popular a favor de Palestina se ha conseguido condicionar a los medios de comunicación y al gobierno, imaginad de qué seríamos capaces si el movimiento propalestino adoptara una actitud antiimperialista revolucionaria y relacionara la causa palestina con la nuestra.
La aparición de elementos oportunistas y el intento de cooptación del movimiento propalestino por parte del Gobierno de coalición y sus acólitos izquierdistas es, tal vez, uno de los ejemplos más claros del potencial que tiene la causa palestina para movilizar, radicalizar y organizar a la clase trabajadora. Pedro Sánchez y los suyos, haciendo un claro “control de daños”, prefirieron no posicionarse en contra de este movimiento y optaron por incidir en él desde las posiciones oficialistas, condenando a Hamás, defendiendo la solución de dos Estados y el derecho de Israel a defenderse. Esto, a su vez, ha demostrado el paradójico entrelazamiento de las contradicciones internas de la izquierda mainstream internacional, ya que la defensa del pueblo palestino ha sido una de las reivindicaciones más típicas de esta izquierda. Sin embargo, cuando el pueblo palestino, sufriendo un genocidio, decide escalar la lucha por la liberación nacional a un nivel cualitativamente superior, esta reivindicación choca con la estética y el postureo izquierdista, ya que la rebasa por completo, rebasando también la moderación, la oficialidad y la actitud no revolucionaria de esta clase de izquierda, que queda así en un limbo en la cuestión palestina.
El movimiento propalestino, en el que también están presentes comunistas consecuentes, antiimperialistas y antisionistas, aún no tiene la fuerza necesaria para señalar a los oportunistas que han tratado de desviar el movimiento propalestino, pero estoy convencido de que llegará el día en que estos elementos no se atreverán a influir en él porque serán señalados como los sionistas disfrazados que son.
7. Con el surgimiento de Nucleo Nacional ¿Se debe fundamental profundizar en la memoria histórica antifranquista y antifascista?
No han sido pocos los que se han llevado las manos a la cabeza con la irrupción de Núcleo Nacional (NN) en el panorama político español y han empezado a gritar «alerta antifascista», pero un comunista, en teoría, es un elemento consciente dotado de las herramientas analíticas necesarias para profundizar en este tipo de sucesos, por lo que debe ir más allá de la mera prédica abstracta antifascista. Aunque parezca increíble, el que más se beneficia de la aparición de NN no son los nazifascistas que puedan existir en España ni la facción burguesa más nacionalista, chovinista y reaccionaria, sino el PSOE y el progresismo español.
Me explico. Desde hace varios años, la democracia burguesa internacional estaba sufriendo un proceso de desacreditación popular debido a la consolidación de un bipartidismo adaptado a las particularidades de cada país. Esto no hacía más que aumentar la abstención, la radicalización de la clase trabajadora y la aparición de espacios políticos fuera del marco parlamentario oficial. A esto hay que sumar los duros golpes de la fase neoliberal del capitalismo y de la sociedad de consumo. En este sentido, se amplió la participación política mediante la reforma del bipartidismo o su eliminación, como ha sucedido en distintos países. Para ello auparon a distintas fuerzas políticas derechistas e izquierdistas, nuevas y populistas, acompañadas de una creciente polarización política en las distintas sociedades nacionales. Esa polarización no ha supuesto una agudización de la lucha de clases, sino una guerra de ideas y agendas socioculturales impuestas desde arriba en la que la ciudadanía se ha visto inmersa por completo. Las elecciones y la disputa política son hoy mucho más interesantes que con los históricos bipartidismos, pero esa polarización generada desde arriba ha llevado a las distintas sociedades a niveles muy extremos, como podemos ver en EE. UU. o en España, donde se ha normalizado un ambiente nostálgico-guerracivilista estético y no real.
En este sentido, la invocación de fantasmas como el comunismo y el fascismo ha sido una constante por parte de las distintas fuerzas políticas para ganar base popular y social. La derecha habla de un marxismo cultural inexistente, mientras que la izquierda se vuelve antifascista sin fascismo. Todo esto forma parte de la sociedad del espectáculo de la que habló Guy Debord y de los simulacros de Jean Baudrillard, en la que la realidad ya no es tal, sino que lo que vemos es una representación de la misma basada en imágenes que dan pie a una performance política adaptada a las circunstancias de cada país. Ahora bien, todo este espectáculo puede generar las condiciones materiales para que lo que invocan, como el hecho de que surja un partido como NN, realmente suceda. Pero, si lo pensamos bien, la aparición de estos nazis es realmente lo que el PSOE y toda la izquierda oficial necesitan para decir: “¡El fascismo resurge en España!” y continuar con el rol-playing a nivel nacional que están llevando a cabo. ¿Por qué permiten la legalización de NN y su conversión en partido político? ¿Por qué permiten exaltaciones abiertamente fascistas de Falange y compañía? Si la izquierda sistémica es tan antifascista, no debería permitir nada de esto, pero lo hace porque le interesa para que esa performance pueda existir.
Me da la sensación de que exponer esto significa quitar hierro al asunto, es decir, no darle importancia al fascismo y a la aparición de los NN, pero, en mi opinión, es justo lo contrario. Si el término fascismo hoy no tiene ningún significado es precisamente por la dilatación de su significado y por la creación de un “todofascismo” para hablar de cualquier clase de derecha nacionalista y populista. Esto no solo despoja al fascismo de su verdadero significado, sino que también romantiza la democracia burguesa, ya que si la represión, el ultranacionalismo y el reaccionarismo son automáticamente fascismo, se insinúa que la democracia burguesa no puede ser nada de eso, cuando en realidad tiene un largo historial criminal, represor y racista. Y para que no quede ninguna duda. Por supuesto que se debe combatir a los fascistas por todos los medios, pero no siguiendo la estela antifascista de la izquierda sistémica y de quienes hoy tratan de subirse al carro para destacar en política. El fascismo se confronta ligándolo a la causa antimilitarista y antiimperialista; todas ellas por separado son estériles.
8. Tras los sucesos de Torre Pacheco con purgas racistas a causa de un bulo ¿Se vuelve indispensable hablar del control de la inmigración o de la solidaridad con personas racializadas e inmigrantes?
La cuestión migratoria es una de las más importantes del MCE, ya que abarca la otredad racista, los límites del Estado del bienestar, el modelo neoliberal migratorio, la necesidad de superexplotación capitalista, el intercambio desigual a nivel internacional, etc. Los sucesos de Torre Pacheco fueron un verdadero catalizador, como lo fueron otros a nivel internacional, que han intentado que las nuevas derechas populistas cobren fuerza, como vimos en el Reino Unido, Francia e Italia. La cuestión de la inmigración divide a toda sociedad en dos y puede servir de acicate para una extrema polarización política y social que demande una mayor represión en el interior de una nación y la llegada al poder de gobiernos cada vez más reaccionarios.
El mal tratamiento binario de esta cuestión genera también una binariedad social, es decir, la creación de dos grandes campos en el debate sobre la inmigración. Al hablar de inmigración, se habla o bien de regularización masiva acompañada de “ningún ser humano es ilegal”, o de deportaciones acompañadas de “remigración ya”. Estas dos propuestas para abordar la cuestión de la inmigración son las de dos facciones burguesas que expresan distintas formas de gestionar el capitalismo. Un comunista debe mantener una independencia de clase respecto a la inmigración, lo que implica analizar esta cuestión sin caer en uno de estos dos campos, que favorecen a una de las dos facciones. Ambas propuestas son reformistas, por lo que, si un comunista las defiende, deja entrever que aspira a llegar al poder mediante la vía parlamentaria y aplicar un reformismo servil a una de las dos facciones burguesas. Un comunista no aspira a gestionar el Estado democrático-burgués, sino a destruirlo para crear sobre sus cenizas un Estado proletario y popular. Por eso mismo, la cuestión de la inmigración debe plantearse desde coordenadas comunistas relacionadas con el desarrollo de la política internacional.
Hoy en día, los comunistas no tenemos la capacidad de cambiar el estado de las cosas a nivel nacional, y mucho menos a nivel internacional, por lo que nuestra incidencia sobre la inmigración a gran escala es nula. Sin embargo, esto no significa que no podamos hacer nada, ya que sí que podemos actuar. En esta situación, debemos ser conscientes de que nuestros análisis y nuestra retórica son muy importantes, ya que contribuyen al debate político y mediático. Es importante entender que, en la actual fase capitalista, la cuestión migratoria hay que entenderla desde una lógica mercantil, en la que se importa mano de obra barata para que la clase burguesa pueda presionar a la mano de obra nativa mediante el ejército industrial de reserva, fomentando una competencia de características étnico-culturales y religiosas en las filas del proletariado, lo que también da como resultado el disciplinamiento de los trabajadores. Por tanto, es crucial que nuestra crítica se dirija al modelo migratorio y no a la criminalización del inmigrante. A su vez, se deben entender los efectos que puede tener este modelo migratorio en una nación con un estado del bienestar cada vez más precarizado, que no se preocupa lo más mínimo por la dignidad de los trabajadores inmigrantes. Ignorar los roces nacionales internos que esto puede provocar es hacer trampas al solitario, y esto lo sabe todo comunista, incluso el más comunistamente correcto.
Una labor revolucionaria y comunista sobre la inmigración debe pasar por la organización de los inmigrantes, lo que implica estrechar los lazos de la clase trabajadora de un país, ya que la misión revolucionaria del inmigrante ya no es tomar el poder en su país, sino en éste. ¿Hay acaso una forma más completa y revolucionaria de integración que ésta? Para evitar la presión burguesa sobre la clase trabajadora mediante el ejército industrial de reserva, se debe ayudar a los inmigrantes a organizarse y sindicalizarse para que su fuerza de trabajo tenga el mismo valor que la de un nativo. Para impedir el estigma islamófobo o racista, es necesario incluir a los inmigrantes en las distintas organizaciones populares y hacerles partícipes de la construcción de una nueva realidad. ¿Es difícil? Obviamente, sí, pero haríamos un flaco favor a la clase trabajadora si no cumpliéramos con ella, y demostraríamos que no estamos a la altura de la historia.













