domingo, 25 de enero de 2026

Entrevista a Edgar Gómez Guill, autor de "La construcción del discurso sobre la guerra de Siria"

Doctorando en Comunicación: "La construcción del discurso sobre la guerra de Siria" || Profesor de Ciencias Sociales y Lengua Inglesa.



1. ¿Por qué te interesaste tanto por los conflictos internacionales?


El conflicto es inevitable e inherente al ser humano. El problema es cómo se gestiona. El mundo es conflictivo y las naciones entran en disputa cuando tienen intereses contrapuestos. Desde una perspectiva humanista esto es realmente interesante, porque la conflictividad permite comprender mejor cómo funciona el ser humano. 


Los conflictos internacionales empezaron a interesarme especialmente a partir de comprender que la política exterior de los países sirve para entender gran parte de la forma en la que funcionan internamente. Además, siempre he tenido especial fijación en las dinámicas de poder y en la manera en la que las naciones avanzan o retroceden. Considero que los conflictos son la materia prima de esa evolución.



2. Siendo experto en este campo ¿Cuál dirías que es el mayor responsable de la situación bélica que vivimos a escala bélica? Israel, Rusia, USA, China...


La escalada bélica internacional que estamos viviendo en el mundo postpandemia tiene un claro protagonista: los Estados Unidos de América. Independientemente de quién gobierne la Casa Blanca la agenda expansiva es clara, al menos hasta finales de la segunda década del siglo XXI. Ahora, EEUU se encuentra en un momento de transición que a mi juicio es muy peligroso: parece no querer aceptar que ya no son el hegemón indiscutible del mundo de después de la Guerra Fría mientras intenta imponerse unilateralmente en áreas que considera de su influencia. Es una visión cortoplacista y descontextualizada del mundo que coquetea con una guerra global que sería devastadora. Como decía Gramsci, es en esos momentos de transición, en esos claroscuros, donde surgen los monstruos. Por suerte, China, la única civilización que parece poder plantar cara a Occidente, entiende el mundo y se percibe a sí misma de forma muy distinta, lo que supone un muro de contención que alivia. 


En un análisis más historiográfico se debería incluir también al Reino Unido por las implicaciones que ha tenido la expansión de su imperio en los siglos XIX i XX y por las nefastas consecuencias que ha tenido en muchas de las zonas que conquistó. Asimismo, tampoco se puede obviar el papel del colonialismo francés en África, especialmente en el Sahel, donde existen numerosos conflictos olvidados por la prensa occidental con unas implicaciones insospechadas para, por ejemplo, la estabilidad de Europa. Por último, tenemos a Israel, que actúa como punta de lanza de los intereses estadounidenses en su región. Su papel resulta fundamental de cara al futuro cercano puesto que, por lo que parece, no es un perro atado tan en corto como parecía. Muchas veces da la impresión de que la agenda de Washington se marca desde Tel Aviv. Parece que el sionismo internacional no se constriñe únicamente al conflicto palestino-israelí y eso es una amenaza global que suele pasarse por alto. 



3. Te has centrado en estudiar la guerra de Siria ¿Alguna opinión del régimen de All Assad?


No me gusta el concepto “régimen”; es tendencioso. Los Assad dominaron Siria durante más de 50 años con éxitos y fracasos. Consiguieron aglutinar un mosaico étnico-cultural-religioso en una zona complicadísima de gestionar de forma satisfactoria durante gran parte de su gobierno. Cristianos, drusos, kurdos, asirios, alawitas, chiís, sunís, etc. pudieron convivir de forma más o menos armónica durante grandes fases de su gobierno. Es cierto que parte de la estrategia para conseguirlo pasó por la represión de aquellos grupos que querían imponerse sobre los demás, especialmente algunas de las ramas suníes que circulaban por Siria en la década de los 80, como la Hermandad Musulmana. Los sucesos de Hama en 1982 dan buena cuenta de ello. Tampoco es mentira que las estructuras del gobierno habían quedado anticuadas y desactualizadas en algunos aspectos, así como que la corrupción era notable en algunas capas del mismo. No ha de obviarse, asimismo, que Siria ha enfrentado una crisis en el campo y una sequía sin precedentes que se ve profundamente acentuada por la ocupación de los Altos del Golán (una de las zonas más fértiles del país) por parte de Israel y el control que Turquía ejerce en las aguas del Éufrates. Eso resta soberanía alimenticia e hídrica a Siria, lo cual la condena geográficamente hablando. Si no se tiene en cuenta esto, es imposible entender qué hay detrás de las mal llamadas Primaveras Árabes y de las particularidades del caso sirio a este respecto.



No obstante, el tiempo ha acabado dando la razón a aquellos que defendían que la caída de Assad propiciaría la caída del estado sirio en su conjunto, dado que también fue esencial para contener la pretendida influencia extranjera, especialmente la de Turquía, Arabia Saudí, Qatar, Israel y Estados Unidos. Con la caída de los Assad, Siria ha perdido gran parte de su soberanía como estado, y la poca que mantiene ha quedado en manos de antiguos combatientes de Al Qaeda o Estado Islámico. 


El mosaico se ha partido por la mitad, y ahora tenemos a grupos e individuos yihadistas campando a sus anchas por Siria y por los palacios presidenciales de medio mundo mientras masacran a las minorías que no se ajustan a sus creencias. Es una fractura en el sistema de valores que avanza el colapso civilizatorio de aquello que se ha conocido como “Occidente”. 



4. ¿Al Julani ha vendido la soberanía de Siria a las potencias extranjeras?


Al Julani ha sido un instrumento de las potencias extranjeras que querían derrocar a Al Assad a toda costa. A partir de ahí, podríamos convenir en que, efectivamente, el exlíder de la filial Al Qaeda en Siria ha aceptado las condiciones que potencias como EEUU, Turquía o Israel le han impuesto para poder ascender al poder. A este respecto, cabe destacar la limpieza étnica llevada a cabo contra las minorías alawitas, drusas y kurdas en áreas de influencia de las potencias mencionadas. 


Son masacres permitidas e incluso perpetradas por aquellas potencias que están mucho más cómodas con un yihadista en el poder que les baila el agua que con un gobierno que no se dejaba amedrentar por agendas externas. Es el colmo de nunca acabar: lo que hoy es un “freedom fighter” mañana es un “terrorista”, y lo que hoy es un “terrorista”, mañana es un “freedom fighter”. Es la batalla del relato, y debemos estar prevenidos ante ello.



5. ¿Consideras que los medios de comunicación occidentales y ONGS han sido objetivos por las causas de la guerra en Siria?


Rotundamente no. La objetividad periodística no existe. Y en cierto sentido ni siquiera es deseable. Un medio debe de ser honesto, riguroso y profesional, pero ni el proceso de construcción de la noticia ni las circunstancias ideológicas, económicas y financieras de los medios o de los propios periodistas permiten la objetividad en ese campo. Con las ONGs pasa un poco lo mismo, aunque desconozco su funcionamiento por norma general. En los momentos álgidos del conflicto sirio se puede observar cómo organizaciones como los Cascos Blancos o Human Rights Watch juegan un papel propagandístico a favor de la caída del gobierno clarísimo, muy alejado del supuesto rol que deberían tener.


A mí me obsesiona especialmente el hecho de que los medios generen propaganda que incite a propagar y perpetuar la guerra; creo en una forma de comunicar diferente: que no deshumaniza, que contextualiza y que invierte esfuerzos en exponer las causas estructurales y culturales de la violencia visible. Creo que solo así el periodismo puede cumplir con un rol positivo, tanto en Siria como en todos los conflictos, bélicos y no bélicos. Durante mi tesis estudié mucho una propuesta periodística de cobertura de conflictos que me llamó poderosamente la atención en este sentido: el Periodismo de Paz, surgido en la década de 1960. Aún con sus fallas y defectos teóricos creo que es un buen punto de partida para que el periodismo cumpla la función social que nunca debió abandonar: la de ser más propositivo que destructivo. Los relatos deben de tejer alianzas, no construir barreras. Y no lo digo en abstracto: el materialismo dialéctico ayuda a ello y Marx fue una especie de protoanalista del discurso que defendía que los conceptos deben tener un origen material para ajustarse a la verdad.



6. ¿Cómo fue llevar a cabo tu tesis sobre la guerra de Siria?


Ha sido toda una odisea. Cuatro años de un trabajo muy duro combinado con una jornada completa en el instituto en el que trabajo. No es algo que recomendaría a cualquiera; creo que deben de cumplirse una serie de requisitos para no perder fuelle durante los años que investigas, destacando especialmente que te apasione aquello que estudias. Pero en mi caso el camino ha merecido mucho la pena; me ha entusiasmado todo lo que he ido descubriendo y he aprendido muchas cosas que quiero aplicar en futuras investigaciones. 


Además, he tenido que enfrentar problemas derivados de las restricciones que la Unión Europea impuso a los medios de comunicación rusos, dado que RT English fue una de las plataformas que analicé para el trabajo. Por suerte, pude visitar países de la región de Oriente Medio, como Irán, la misma Siria o el Líbano, en los que pude recabar toda esa información que estaba prohibida en nuestro territorio. 


Ha sido un cúmulo de emociones fuertes que he tenido que manejar de la forma más equilibrada posible para no desviar el foco y conseguir el objetivo principal: aprender.




7. ¿Por que muchos simpatizantes del Ejército Libre Sirio niegan que tras la caída de Bashar al-Assad existen persecución a alauitas, cristianos, las mujer siria está perdiendo derechos...?


Porque desconocen la realidad de lo que pasa sobre el terreno, porque aceptan asépticamente los relatos que les son impuestos y porque no sufren las consecuencias de lo que defienden. Básicamente se alinean a ciegas con la postura maniquea que desde el inicio del conflicto asumió que todo lo que estaba en el bando contrario de Assad era algo bueno o, como mínimo, deseable porque se enfrentaba a la “opresión del tirano”. Era todo una farsa. Existían zonas grises que nadie supo explotar y que quedaron olvidadas, creo que de forma premeditada, por gran parte de la prensa que cubrió el conflicto, a veces de forma muy sutil, como he podido descubrir en mi investigación. Según la ONU, la guerra de Siria es la peor catástrofe humanitaria tras la Segunda Guerra Mundial; eso no hubiera sido así si los relatos entorno al conflicto no hubieran polarizado tanto a los actores. 


Muchos de los simpatizantes que mencionas se están rasgando ahora las vestiduras con la caída de las SDF y la persecución contra los kurdos, con quienes simpatizaban desde el inicio del conflicto en consonancia con los intereses de los EEUU en la zona. Curioso. Y sintomático. Los kurdos estaban amparados por el gobierno de Assad, y tras la pérdida de su protección no han obtenido la ayuda que se esperaba para poder aguantar. Roma no pagaba traidores, Washington, tampoco.  


Con los alauitas y los drusos, más de lo mismo. Así como con los cristianos, quienes habían gozado de una protección difícilmente comparable con cualquier otro país de la región. Ahora las cosas han cambiado y, como dije antes, el mosaico cultural está roto. El conflicto sirio se ha cerrado en falso, y eso puede ser devastador. 



8. ¿Por que la Siria baazista era fundamental para la Resistencia Palestina?


Siria era, junto con Irán y Hezbollah, el último eslabón de la cadena de resistencia en Oriente Medio ante la agenda sionista compartida entre EEUU e Israel. Al descabezar a Hezbollah dieron el primer paso, tumbando al gobierno de Assad, el segundo y ahora todo apunta a que el sionismo internacional volcará todos sus esfuerzos en Irán para derrocar a los Ayatolás. Pero la nación persa es otra cosa, y Washington y Tel Aviv deben equilibrar muy bien qué hacen allí, porque pueden salir tocados de muerte. 


En este contexto, como siempre, los primeros en sufrir las consecuencias son aquellos que tienen menos capacidad para defenderse, y los palestinos son una buena muestra de ello.


viernes, 9 de enero de 2026

Entrevista a Resistenza Popolare

 1. ¿Cómo surgió su grupo, Resistenza Popolare?

Resistenza Popolare se fundó en febrero de 2024 como una escisión mayoritaria del Partido Comunista (secretario Alberto Lombardo) debido a serias diferencias políticas sobre la dirección estratégica a seguir, así como a la falta de respeto por el centralismo democrático, pero también como una respuesta organizada al agravamiento de la crisis social, democrática e internacional y a la normalización de políticas reaccionarias y belicistas. La organización puente que creamos, deliberadamente no un partido, tenía dos objetivos fundamentales: aunar fuerzas para reconstruir un Partido Comunista eficiente y actualizado, y trabajar por la construcción de un frente amplio que uniera a las organizaciones y militantes comunistas, antifascistas y antiimperialistas que consideraban insuficiente la fragmentación existente. La reconstrucción de una subjetividad popular requirió la capacidad de combinar el conflicto social, la soberanía democrática y una oposición clara e inequívoca a las estructuras imperialistas de la OTAN, la UE y el totalitarismo "liberal", es decir, el complejo de fuerzas atribuible a la falsa alternancia entre centroderecha y centroizquierda.


2. ¿Cuáles fueron sus primeros pasos como grupo político?

Los primeros pasos fueron el desarrollo de un marco teórico y organizativo mínimo, pero claro, democrático y público, que abordaba cuestiones concretas como la guerra, la represión, el trabajo, los derechos sociales, la oposición a la autonomía diferenciada y el apoyo a la causa palestina y a las luchas de los pueblos del Donbáss, reconociendo el valor progresista de los BRICS y, en particular, el papel desempeñado por la República Popular China. Desde el principio, nos centramos en la participación ciudadana, la coordinación militante y la construcción de vínculos con otros grupos opositores. Establecimos relaciones políticas con otras organizaciones comunistas y antiimperialistas desde las primeras semanas y lanzamos el proyecto Prospettiva Unitaria a los seis meses de su fundación. Este proyecto condujo posteriormente al proceso de fusión en el Congreso con el Movimiento por la Rinascita Comunista (Movimiento por el Renacimiento Comunista). Las actividades de educación política y comunicación también han sido fundamentales.


3. ¿Cómo véis la situación en Italia tras el ascenso de Meloni a la presidencia?

El gobierno de Meloni representa una fase de aceleración autoritaria y neoliberal, plenamente coherente con las restricciones de la UE y la OTAN, así como con las políticas de gobiernos anteriores, tanto tecnocráticos como de centroizquierda. La retórica soberanista encubre políticas de recorte de derechos, aumento de la represión, subordinación estratégica a EE. UU. y una drástica caída del poder adquisitivo medio, que afecta especialmente a la clase trabajadora.


4. ¿Es Meloni fascista o populista de extrema derecha?

Giorgia Meloni no gobierna como un régimen fascista en el sentido histórico, sino que representa una derecha radical y nacional-conservadora plenamente integrada en el orden neoliberal y atlántico. La referencia simbólica al posfascismo sirve más para movilizar la identidad y crear bases de apoyo para contrarrestar a una "izquierda de la OTAN" igualmente vergonzosa, que para un verdadero proyecto de disrupción institucional. La cuestión central no es la etiqueta, sino la función política: asegurar los intereses del capital, la guerra y la supresión de los derechos sociales.


5. ¿Las medidas que Meloni está implementando violan la Constitución italiana?

Muchas de las medidas del gobierno de Meloni contradicen el espíritu y, en algunos casos, la letra de la Constitución, especialmente en lo que respecta al trabajo, el derecho de huelga, la igualdad, el rechazo a la guerra e incluso los derechos civiles. En este sentido, cabe citar no solo los intentos (hasta ahora bloqueados por el poder judicial) de crear campos de concentración modernos en Albania, a los que se pudiera enviar a los migrantes, sino sobre todo el Decreto de Seguridad: este permite a los servicios secretos y a las fuerzas del orden construir y dirigir organizaciones terroristas para fomentar nuevas estrategias de tensión, como ocurrió (ilegalmente) en la década de 1970 tras el atentado de Piazza Fontana en Milán el 12 de diciembre de 1969.

El totalitarismo «liberal», cada vez más en crisis de hegemonía, tiende a un autoritarismo cada vez mayor. El uso extensivo de decretos de emergencia y el debilitamiento de los organismos intermedios reducen evidentemente la soberanía popular. Más que una desviación personal del gobierno, se trata de un giro autoritario coherente con los vínculos entre la UE y la OTAN, que está exponiendo las contradicciones e hipocresías de la llamada «democracia liberal» en todo Occidente. Si la centroizquierda (la «izquierda de la OTAN») estuviera en el gobierno, no esperaríamos mucho más.


6. ¿Por qué los estibadores italianos hicieron huelga en solidaridad con Palestina?

Los estibadores se declararon en huelga porque reconocen el tránsito de armas y material bélico como una complicidad concreta en el genocidio del pueblo palestino. Se trata de una opción de internacionalismo de clase, arraigada en la tradición del movimiento obrero italiano, que se niega a ser un engranaje de la guerra imperialista, con un gesto que une la lucha contra la guerra y la defensa de la dignidad del trabajo. En general, las protestas de solidaridad con el pueblo palestino lograron romper el muro de silencio y secretismo del régimen mediante la masiva participación popular en la huelga general del 3 de octubre. Este éxito se logró principalmente gracias a la convergencia de numerosos sindicatos de base y la CGIL, sobre la que también ejercimos una considerable presión. Un segmento significativo del centroizquierda se vio prácticamente obligado por la opinión pública a abandonar su equidistancia entre sionistas y Hamás y a apoyar la causa palestina, a pesar de haberlo hecho de forma limitada e instrumental en un contexto anti-Meloni. Sin embargo, esto tuvo consecuencias positivas al obligar a la CGIL a adoptar una postura tan firme.


7. ¿Por qué existe una conciencia de clase tan fuerte entre los trabajadores portuarios?

Entre los trabajadores portuarios —un sector logístico estratégico— la conciencia de clase es históricamente fuerte porque el trabajo es colectivo, está concentrado y está directamente integrado en los flujos del capitalismo global. Aquí, la explotación, la nocividad y la precariedad son inmediatamente visibles y generan una solidaridad concreta. Además, pervive una tradición de sindicalismo confrontativo e internacionalista, que vincula las condiciones materiales con la responsabilidad política, como lo demuestran las movilizaciones contra la guerra. A pesar de la gran fragmentación, que dificulta la construcción de una propuesta política alternativa, es importante recordar el gran compromiso y la labor de los numerosos sindicatos de base y organizaciones comunistas y antiimperialistas, que han contribuido a difundir mensajes de conflicto radical con una propaganda cada vez más generalizada que resuena entre los trabajadores, cada vez más cansados ​​y desilusionados con los límites de la democracia liberal, así como con el gobierno actual.


8. ¿Qué es el Movimiento por la Renacimiento Comunista?

El Movimiento por el Renacimiento Comunista (MpRC) es una organización política italiana fundada oficialmente en Roma en una gran asamblea pública celebrada el 11 de noviembre de 2023 en el Centro Social Intifada. Este contexto y lugar de nacimiento no fueron elegidos al azar, sino con la clara intención de representar, incluso simbólicamente, su connotación popular y antiimperialista, claramente internacionalista, del lado de la resistencia de los pueblos que luchan por sus derechos, soberanía y autodeterminación. El Movimiento se fundó con el objetivo de unir a los comunistas dispersos por toda Italia, un país donde la división y la fragmentación dentro de la izquierda clasista son un fenómeno prolongado y dramático, y para el cual los diversos intentos, a menudo generosos, de superar y reconciliar a la llamada "diáspora comunista" han resultado insuficientes hasta la fecha. El objetivo es, por tanto, la unidad de los comunistas basada en un enfoque marxista y leninista común y, en última instancia, la organización de una fuerza política capaz de servir de referencia para la lucha de clases en el país y para el movimiento obrero en su conjunto. Para lograrlo, desterrando toda forma de eclecticismo, dogmatismo y sectarismo, el Movimiento ha incorporado, a lo largo de varios años de trabajo político, diversas experiencias comunistas, tanto a nivel nacional como local. Esto ha dado lugar a unidades renovadas (como Cumpanis), asociaciones políticas (como Interstampa) y movimientos políticos (como el Movimiento por la Unidad de los Comunistas), todos activos en sus respectivos territorios y con una orientación coherente en líneas marxistas y leninistas. Junto con el movimiento político Resistenza Popolare, ha iniciado, en igualdad de condiciones, el proceso que culminará en la celebración del congreso fundacional del Partido Comunista de Unidad Popular en Roma el 25 de enero de 2026.


9. ¿Cómo influyó el eurocomunismo en la política italiana y en el movimiento obrero?

El eurocomunismo, impulsado por el Secretariado de Berlinguer en la década de 1970 en paralelo a la política concertativa del compromiso histórico (¡sic!), marcó un punto de inflexión histórico en la adaptación del PCI al orden liberal-democrático occidental, rompiendo gradualmente con el movimiento comunista internacional y los principios fundamentales del marxismo-leninismo. Si bien inicialmente amplió el apoyo electoral, a la larga debilitó la autonomía de clase del movimiento obrero. De hecho, ese camino allanó el camino para la disolución del PCI y la subordinación de la izquierda a las estructuras capitalistas y proeuropeas vigentes. El símbolo de esa época fue la nominación de Altiero Spinelli, autor del tan cacareado Manifiesto de Ventotene para una Europa Democrática y Progresista, como candidato "independiente" al Parlamento Europeo. Sabemos desde hace 30 años que este individuo y sus asociados fueron financiados y apoyados por la CIA, pero el poder del totalitarismo "liberal" es tal que la izquierda de la OTAN sigue considerándolo su deidad tutelar, explotando lamentablemente también la imagen de Berlinguer en este sentido.


10. En Génova se celebró una gran manifestación en solidaridad con Palestina. ¿Se está convirtiendo Palestina en un punto de inflexión para la movilización antiimperialista?

Sí, la lucha por la liberación de Palestina ha sido un poderoso catalizador para la movilización antiimperialista, ya que expone la naturaleza violenta e hipócrita del orden occidental, que condena la "invasión rusa" de Ucrania, pero ha justificado y sido cómplice en todos los sentidos de los crímenes del sionismo israelí. En Génova, como en otros lugares, la solidaridad no es solo humanitaria, sino también política, contra la guerra, el colonialismo y la OTAN. Palestina une la lucha contra el imperialismo externo y sus consecuencias represivas internas, aunque esta conexión no siempre se comprenda con claridad ni se haga explícita, ni siquiera entre las grandes comunidades migrantes.


11. ¿De qué trata el libro de Fosco Giannini, "Manual Popular para la Construcción del Partido Comunista"?

El "Manual Popular para la Construcción del Partido Comunista" es una colección de ensayos y artículos de Fosco Giannini, publicados principalmente en diversas revistas a lo largo de cinco años, entre 2021 y 2024. En conjunto, ofrecen una contribución política y teórica coherente al proyecto de unir a los comunistas en Italia, reorganizándolos en una única formación política capaz de afrontar los retos del presente.

Se abordan diversos temas: la ilusión imperialista del "fin de la historia" tras la autodisolución de la Unión Soviética; la inmediata "insurrección" antiimperialista global que también dio origen a la coalición BRICS+; el impulso deliberado del frente imperialista liderado por Estados Unidos hacia la Tercera Guerra Mundial, con la UE dramáticamente subordinada; las políticas antiobreras y antidemocráticas de Bruselas y el BCE; la OTAN como principal enemigo mundial de la paz y un ejército extranjero de ocupación en Italia; La profunda crisis del actual y disperso movimiento comunista italiano; y la necesidad, en nuestro país, de unidad comunista y de la construcción de un partido comunista capaz de afrontar los tiempos y el actual conflicto de clases, también como piedra angular de un frente popular y de masas más amplio contra las guerras imperialistas y por la salida de Italia de la OTAN y la UE. Estos temas, abordados con gran libertad intelectual y un espíritu antidogmático, pretenden contribuir significativamente al resurgimiento del pensamiento y la práctica comunistas, así como a la revolución en nuestro país.


12. ¿Qué es la CGIL (Confederación General Italiana del Trabajo)?

La CGIL es la principal confederación sindical italiana, fundada en 1944 e históricamente vinculada al movimiento obrero y a la izquierda. Representa a millones de trabajadores de diversos sectores y ha desempeñado un papel central en las conquistas sociales de la posguerra. Sin embargo, como casi siempre ocurre con los sindicatos, nunca ha sido una organización revolucionaria, sino que siempre se ha limitado a una perspectiva reformista. Si bien sirvió como importante campo de entrenamiento para incitar a millones de trabajadores al conflicto durante la Primera República (1946-1994), en estrecha afinidad y colaboración con el PCI, al igual que este último, a partir de la década de 1970 inició un cambio político-cultural que lo llevó a perder las categorías fundamentales del marxismo —como lo demostró, por ejemplo, la fallida movilización por la derogación de la "escalera" en las décadas de 1980 y 1990— y a transitar con firmeza hacia una tendencia a la acción concertada y la compatibilidad con el sistema capitalista, e incluso, en ocasiones, con el neoliberalismo.

Durante los últimos treinta años, hemos visto cómo se ha mantenido como una herramienta controlada por las organizaciones sucesoras del PCI (PDS, DS, PD), que tienden a entablar un mayor conflicto contra los gobiernos de centroderecha y luego aceptan compromisos de menor nivel durante los gobiernos de centroizquierda. Un claro ejemplo de ello es la diferencia en su respuesta a los intentos de eliminar el Artículo 18 del Estatuto de los Trabajadores en 2003 (gobierno de Berlusconi) y el exitoso ataque del gobierno de Renzi (2015, Ley de Empleo). Cabe destacar también que los secretarios generales de la CGIL suelen ser recompensados ​​con un escaño parlamentario al final de su mandato, tras ser nominados por el PD.


13. ¿Apoyan los sindicatos reformistas en Italia la retórica belicista de la Unión Europea? Se ha visto a miembros de la CGIL ondeando banderas ucranianas...

En general, sí: la dirección de los sindicatos confederales, y lamentablemente a menudo incluso algunos sindicatos de base, ha aceptado el marco político de la UE y la OTAN, justificando la guerra como una "defensa de los valores europeos" y una lucha contra "el fascista Putin". Las imágenes de banderas ucranianas en las manifestaciones de la CGIL apuntan a esta subordinación ideológica y a la "amnesia" de la masacre de Odessa perpetrada por escuadrones nazi-fascistas ucranianos. Esta no es una decisión de las bases, sino de una burocracia integrada en el sistema, que ha abandonado el internacionalismo de clase y las categorías fundamentales del marxismo-leninismo.


14. ¿Qué es el Partido Comunista de Unidad Popular?

El Partido Comunista de Unidad Popular es un proyecto político en construcción que surge de la necesidad de reconstruir el campo comunista sobre bases clasistas, antiimperialistas y constitucionales. Su objetivo es superar el sectarismo y el oportunismo, reconstruyendo un partido arraigado en los trabajadores y en los conflictos sociales. Sus referentes ideológicos son el marxismo y el leninismo, interpretados a la luz de las condiciones históricas actuales y las lecciones históricas del siglo pasado, contra la guerra, el imperialismo, el neoliberalismo y el atlantismo.