viernes, 24 de junio de 2022

Entrevista a Andrés Piqueras Infante, autor del libro "De la Decadencia de la Política en el Capitalismo terminal"

 Andrés Piqueras es profesor titular de la Universidad Jaume I de Castellón. Obtuvo el Premio Nacional de Investigación “Marqués de Lozoya”, del Ministerio de Cultura español, por la investigación "La trama de la identidad en el País Valenciano". Un estudio de identidades colectivas (1994), del que saldría su libro La identidad valenciana. La difícil construcción de una identidad colectiva (1996). Su línea de investigación es Mundialización, nuevas identidades y sujetos colectivos. En relación a ella ha realizado numerosas publicaciones sobre identidad  y sobre la construcción de sujetos en las sociedades tardocapitalistas, con trabajo de campo en Europa, América Latina y África.

Es director de cursos de doctorado sobre estos temas y de masters sobre Desarrollo, dirigiendo una obra al respecto: Desarrollo y cooperación: un análisis crítico (2008). En 2004 creó el Observatori Permanent de la Immigració en la Universidad de Castellón, dirigiendo durante 4 años investigaciones y varias publicaciones sobre los procesos migratorios. En la actualidad, y desde 2008, es miembro del Observatorio Internacional de la Crisis (OIC), con el que ha procedido a diferentes publicaciones, conferencias y seminarios en diversos países de América Latina y Europa. Entre sus libros destacan El colapso de la globalización. La humanidad frente a la Gran Transición (2011), Claves para construir el socialismo del Siglo XXI. II Curso de verano de la Academia de Pensamiento Crítico (2014), La opción reformista: entre el despotismo y la revolución (2014), Capitalismo mutante. Crisis y lucha social en un sistema en degeneración (2015), La tragedia de nuestro tiempo. La destrucción de la sociedad y la naturaleza por el capital. Análisis de la fase actual del capitalismo. (2017) y Las sociedades de las personas sin valor (2018).


1. ¿Qué te motivó a escribir tu libro “De la Decadencia de la Política en el Capitalismo terminal”?

Ahondar en las razones que ya había planteado en trabajos anteriores (como La Tragedia de nuestro tiempo) que explican la fase actual del capitalismo como una fase profundamente degenerativa, difícil de revertir. Al mismo tiempo, señalar la inocuidad de las izquierdas del sistema, tanto en el plano sociopolítico como en el teórico, que no plantean nada que desafíe las monstruosas lógicas del sistema. A eso es a lo que he llamado in-política, en sus dos vertientes, como apolítica y antipolítica en su expresión más dura, y como política integrada en el sistema que no busca sino mejorarle un poco. Lo cual es hartamente difícil en su fase degenerativa.


2. Con el estallido de la guerra de Ucrania ¿En qué fase crees tú que nos encontramos dentro del capitalismo?

Como digo, hace tiempo que hemos entrado en su fase degenerativa, probablemente terminal. La batalla de Ucrania no es sino un episodio, importante eso sí, de la Guerra Total que la potencia al frente del orden capitalista mundial (USA) desata ante su propia degeneración y la del sistema que sostiene, arrastrando a todos sus subordinados con ella y poniendo en peligro al planeta entero.


3. 
En tu libro hablas de capitalismo y su modo de producción ¿Se puede sostener el capitalismo bajo estas condiciones de guerra y teniendo en cuenta las medidas de los gobiernos en occidente?

Precisamente con la fase de guerra total lo que intenta la clase capitalista global es dar una salida destructiva al sistema, que recomponga totalmente el Sistema Mundial capitalista, para afianzar el dominio de unos muy pocos sobre el resto del mundo, que será convertido en una suerte de colonias extractivas de recursos o morideros de población abandonada a su suerte. Más o menos, esto último es lo que han venido haciendo en Afganistán, Irak, Somalia, Libia, Chad, Congo y un dramático etc.


4. ¿Qué ofrece el marxismo para estudiar y señalar las contradicciones de la economía del capitalismo?

El marxismo constituye hasta hoy la principal praxis de emancipación humana que ha levantado la humanidad, es la piedra angular de una crítica de la economía política capitalista, de toda su civilización; puntal de una lucha para librar a la humanidad de estar sometida a leyes y fuerzas sociales vinculadas a la explotación, la dominación y la exclusión. Por supuesto, el marxismo entraña un nuevo proyecto civilizatorio en el que esas dinámicas de explotación y dominio de la especie humana entre sí estén erradicadas. Por eso es a la vez, e irrenunciablemente, un método científico, una proyección y un compromiso políticos y una comprensión del mundo. En suma, un croquis que nos ayuda a caminar por él para poder transformarlo. Lo cual implica, indefectiblemente, una conducta o una síntesis práxica.


5. ¿Qué es el “post marxismo” y por qué lo criticas?

Los autodenominados “postmarxismos” comienzan con una presentación grotesca y sumamente reduccionista de Marx y del marxismo, para luego presentarse a sí mismos como superadores de aquellas imperdonables carencias y determinismos, de esa “filosofía de la historia” y sus consecuentes principios teleológicos, de la esencialidad de los sujetos inserta en esa “tradición” y otras tergiversaciones similares. Empeñados en la lectura más constreñida de Marx, quieren persuadir a quienes les leen o escuchan, por contra, de la superioridad de sus propuestas teóricas, presentadas como un avance ante lo que según ellos es tanta “ortodoxia”, “mecanicismo” y “esencialismo” (alardes que comparten en cierta medida con los neomarxismos).

Lo que ocurre, sin embargo, es que el postmarxismo en general no sabe cómo manejar el asunto de los sujetos colectivos, los movimientos y las identidades y conectarlas con el todo sistémico. Para estas escuelas es una mera intervención discursiva la que hace la realidad y los sujetos. Por eso se contentan con análisis de contexto, por lo general meramente fenomenológicos, sin conocimiento sistémico, sin radicalidad epistemológica (la que consiste en partir de las raíces del todo). El capitalismo degenerativo en el que estamos inmersos desde hace al menos tres décadas, no puede sino empobrecer la política, al tiempo que despolitiza la economía, proceso del que los “postmarxismos” y el posmodernismo en general, son fidedignas muestras.


6. También tienes libros donde te centras en el País Valenciano y el flujo migratorio

Me he pasado una buena parte de mi vida viviendo en el País Valenciano y estudiándole. Tengo mi tesis doctoral sobre la identidad valenciana y de cómo un Estado puede deshacer una identidad a lo largo del tiempo. El flujo migratorio es consustancial a todos los pueblos de la Península, pero en concreto el País Valenciano es una tierra de aluvión, con pueblos que llegan de diferentes procedencias y con características culturales distintas, y eso a pesar de constituirse a través de la conquista y posterior expulsión de la población islamizada (árabe o no).



7. ¿La migración es algo bueno o malo?

Depende. Es un derecho que no se respeta en ningún lado. Migrar es algo propio de la humanidad. Desde que se impone el capitalismo a escala mundial, los procesos migratorios están vinculados a la condición de fuerza de trabajo y de ejército laboral de reserva, principalmente. Migrar puede ser intrínsecamente bueno en sí mismo. Que te obliguen a hacerlo es otra cosa. Y que encima te fuercen a migrar en condiciones infrahumanas, como si fueres delincuente, otra aún peor. Eso es lo que está consiguiendo hoy el capitalismo en casi todo el planeta.


8. ¿Cuánto más libre es el mercado mejor le puede ir a la clase obrera o es esta afirmación una media verdad?

Es una falsedad. El mercado, para empezar, nunca es “libre”. Está sometido a unos u otros poderes. Supongo que has oído hablar de lo que son oligopolios y monopolios. Bueno, pues eso quiere decir que hace tiempo que el capitalismo viene destrozando el mercado. También al mercado laboral, donde se compran y se venden seres humanos. Difícilmente el mercado capitalista puede ser bueno para la fuerza de trabajo, es decir, para las personas, si éstas están reducidas a ser mera mercancía.

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