viernes, 2 de febrero de 2018

Entrevista a Raul Martinez sobre la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas)


Raul Martínez, abogado laboralista, miembro del Buró Político del PCPE (Partido Comunista de los Pueblos de España), nos concede esta entrevista realizada por un servidor sobre la URSS, en este día tan importante sobre la victoria del pueblo soviético por su resistencia en Stalingrado contra las tropas fascistas alemanas.
Raúl Martinez del PCPE

1. ¿Qué fue la Revolución Rusa de 1917 y como se junta con la URSS?
Al hablar de Revolución Rusa debemos precisar si nos referimos a la revolución de febrero, a partir de la cual surgió en Rusia una situación de “doble poder”, y en la que el poder estatal quedó en manos de la burguesía -a través del Gobierno Provisional-; o si nos referimos a la revolución de octubre. En este segundo caso, prefiero hablar de la “Gran Revolución Socialista de Octubre”. Fue “grande”, porque por primera vez en la Historia la clase obrera tomó el poder en sus manos de forma duradera. Y “socialista”, porque, aunque haya quien lo niegue, ese fue el carácter de la Revolución de la que nació la primera sociedad socialista.

Revolución de Octubre de 1917

Tras el triunfo de la revolución se desató de inmediato la guerra civil y la lucha prosiguió bajo nuevas formas. Los capitalistas y los terratenientes contaron con el apoyo de los países capitalistas, que iniciaron una agresión militar dirigida a derrocar el poder soviético y acabar con la revolución socialista. Durante el periodo 1918-1922 se vivieron momentos realmente duros, el comunismo de guerra, donde lo fundamental fue preservar el poder obrero.
La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas representó la plasmación en el plano estatal de los principios del internacionalismo proletario. Pueblos que habían luchado unidos se unieron libremente creando un Estado federal de nuevo tipo sobre la base de la agrupación voluntaria de las repúblicas socialistas, soberanas e iguales en derechos.


2. ¿Cómo llegó a fundarse la URSS?
En diciembre de 1922 la República Socialista Federativa de Rusia, la República Federal Socialista Soviética de Transcaucasia, la República Socialista Soviética de Ucrania y la República Socialista Soviética de Ucrania, firman el Tratado de Creación de la URSS, ratificado por el primer Congreso de los Sóviets de toda la Unión Soviética el 10 de diciembre de ese mismo año, en el que Lenin no puede participar debido a un empeoramiento de su salud.

Congreso de los Soviets presidido por V.Lenin

Como te decía, con la fundación de la URSS cobraron forma real los principios del internacionalismo proletario, del socialismo y del centralismo democrático. Surgía una nueva forma estatal, un estado de nuevo tipo.


3. ¿Cuáles fueron las primeras reformas que hizo la URSS?
En este caso, para ser preciso, no hablaría de reformas. Lo que hizo el poder obrero desde un inicio fue adoptar medidas dirigidas a revolucionar todo el orden social existente.
Esas medidas prosiguieron después de la fundación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Durante el periodo 1924-1937 se sentaron las bases de la edificación del socialismo. A diferencia de las revoluciones burguesas, en las que la clase que accedía al poder adecuaba la superestructura a la nueva base económica formada en las entrañas de la vieja sociedad, la construcción de URSS se realizaba sin que existiesen las formas del modo de producción socialista-comunistas, que se estaba desarrollando en medio de tremendas dificultades. Por primera vez en la historia de la Humanidad, la clase obrera asumía el reto de crear la base material del socialismo y de dirigir el proceso hacia la formación de las nuevas relaciones de producción socialista. Esta vez no se trataba de sustituir en el poder a una clase explotadora por otra, sino de poner fin a la explotación.

Constitución Soviética de 1918

La URSS se desarrolló en medio de tremendas dificultades. Un desarrollo de las fuerzas productivas relativamente bajo, heredado de la Rusia prerrevolucionaria, la guerra civil, la intervención extranjera, la intensificación del cerco capitalista, etc. El país de los sóviets fue obteniendo victorias, fracasaron los intentos de aislar diplomáticamente a la URSS. A primeros de 1925 la Unión Soviética ya tenía relaciones diplomáticas con 21 países, se rompía el bloqueo económico imperialista. Todos los esfuerzos se dedicaron entonces a recomponer la economía, ese mismo año la producción alcanzó los ¾ del volumen existente antes de la guerra.
Se dejaban atrás los tiempos de la NEP y se desarrollaba el sector socialista de la economía. Se iniciaba el rumbo de la industrialización socialista. El abril de 1925 la XIV Conferencia del PC (b) concluía que era posible la victoria socialista en un solo país, respondiendo a la nueva correlación de fuerzas internacional: se constató que el capitalismo había resistido la ofensiva obrera que tuvo lugar tras la I Guerra Mundial. La Unión Soviética, lejos de retroceder, pasaba a la ofensiva para reconstruir la economía sobre una base técnica y social nueva en dirección al socialismo. La XIV Conferencia acordaba “Realizar la construcción socialista de tal manera que la URSS, de país importador de maquinaria y equipos, se convierta en un país productor de maquinaria y equipos, para que de esta forma la URSS, en situación de cerco capitalista, no pueda convertirse en apéndice económico de la economía capitalista mundial…”. Se abrió una nueva etapa en la que la Unión Soviética cosechó fundamentalmente éxitos, primando el desarrollo del Sector I de la economía como base de la acumulación socialista.


4. ¿Qué fue el Holodomor de Ucrania? Se usa mucho esa hambruna para atacar directa o indirectamente a la URSS...
La clase obrera soviética llevó a cabo una tarea titánica durante la industrialización, jugando un papel creciente en la edificación socialista, pero la producción agraria llevaba un claro retraso. En el campo aún dominaba el sector de los propietarios privados, disminuía la rentabilidad y se intensificaba una crisis que impedía alimentar al pueblo soviético. Se manifestaba una contradicción evidente entre los intereses de esos propietarios privados, llamados kulaks, y los intereses colectivos del pueblo trabajador. La propiedad privada sobre la tierra, además de base material de la contrarrevolución, expresaba una relación social de producción del pasado que amenazaba la construcción socialista.
Era necesario proceder a la reestructuración socialista de la agricultura. En diciembre de 1927 el XV Congreso del PC(b), basándose en las ideas que Lenin había formulado sobre la cooperativización, decidió desplegar la colectivización de la agricultura. Se trataba de unir a las grandes masas de trabajadores del campo en torno a la clase obrera. Se trataba de terminar con el predominio de la clase explotadora de los kulaks, de aislarlos apoyándose en los campesinos pobres y fortaleciendo su alianza con el proletariado para llevar a cabo la transformación socialista de la agricultura.

victimas de holomodor en Ucrania

A finales de 1929 se emprendió la fase de colectivización, de transformación socialista de la agricultura. Las organizaciones del PC(b), del Konsomol, los sóviets rurales, etc., desplegaron una intensísima campaña de agitación y de organización de masas para afrontar esa enorme tarea. En dos años y medio de colectivización unas 250 mil personas se movilizaron voluntariamente, trasladándose de las ciudades al campo para cumplir con los planes económicos y políticos de reestructuración socialista de la agricultura.
Se desató una enorme resistencia por parte de los kulaks, que respondieron organizando una intensa campaña contrarrevolucionaria que buscaba el apoyo de las masas campesinas analfabetas, contando con el apoyo de los popes. Hubo miles de atentados terroristas, acciones armadas, asesinatos. Los kulaks, con el apoyo de las fuerzas contrarrevolucionarias internas y externas, emprendieron una política de boicot, de sabotaje a gran escala, de guerra contra la colectivización. Como consecuencia, y en combinación con una gran sequía, que frustró las cosechas durante los años 1931 y 1932, y con la epidemia del tifus, se desató una hambruna en la República Socialista Soviética de Ucrania.

cartel soviético contra los kulaks

Fue una fase de intensificación de la lucha de clases de la que la Unión Soviética salió victoriosa. Hitler y el aparato de propaganda nazi fueron los primeros en utilizar propagandísticamente las muertes en Ucrania contra la URSS. Sus argumentos fueron reproducidos en los Estados Unidos después de la Victoria Antifascista de los Pueblos en la II Guerra Mundial, especialmente durante los años 50, durante el “macartismo”, en plena “caza de brujas”, y difundidos por las corrientes de oposición que se habían transformado en profundamente contrarrevolucionarias. Todo servía para atacar a la Unión Soviética, para difundir propaganda negra. Y, además, personalizando en la figura de Stalin como medio más eficaz para librar la lucha ideológica contra la Unión Soviética y contra el Movimiento Comunista Internacional, calificando de “genocidio” la política de colectivización y manipulando lo realmente sucedido en Ucrania. Trataron de convertir a las víctimas en culpables, en un enorme ejercicio de manipulación histórica.
Ese proceso, que como digo tuvo su inicio en la propaganda nazi, se volvió a intensificar en los años 80, durante la Administración Reagan. Se trataba, en este caso, de intensificar la presión internacional contra la URSS, de restarle todo tipo de apoyo internacional y de favorecer, en última instancia un rápido desarrollo de la contrarrevolución.
En la actualidad se ha vuelto a poner de moda el Holodomor. No es casual. Vivimos un periodo de intensificación de las contradicciones interimperialistas, en el que se libra una dura lucha ideológica. En esa perspectiva, los acontecimientos en Ucrania han reavivado el debate sobre lo sucedido en los años 30 y, como por aquel entonces, las fuerzas fascistas ucranianas recuperan la línea argumental hitleriana, contando de nuevo con el apoyo de ciertas potencias imperialistas, como los EEUU, y con sus aparatos propagandísticos.

5. ¿Cómo trato la URSS el tema de la religión con la Iglesia ortodoxa rusa? ¿Y cómo fue el trato hacia el islam?
La religión fue, ha sido y será el opio del pueblo. Ningún cambio en la actitud de ninguna Iglesia altera esa afirmación -que sostuvieron los clásicos del marxismo-, ni condicionar la posición comunista hacia la religión. He de reconocerte que no he estudiado en profundidad este asunto, pero soy un férreo defensor del ateísmo científico, lo que nada tiene que ver con la quema de iglesias ni con dejar de respetar las creencias personales de los demás. Se trata de no transigir en cuestiones de principio, se trata de poner el valor el materialismo filosófico frente a toda filosofía reaccionaria, y las religiones lo son.
En la Rusia prerrevolucionaria la Iglesia Ortodoxa, como todas en todas las partes del mundo, apoyó a las fuerzas sociales contrarrevolucionarias y su actividad tenía una orientación claramente antipopular, apoyando a los verdugos zaristas. Después de la caída del zarismo, tras la Revolución de Febrero, los popes se convirtieron en aliados del Gobierno Provisional, de la burguesía, y acogieron con una hostilidad manifiesta la Revolución Socialista de Octubre. La Iglesia Ortodoxa instigaba al clero y a los creyentes a sabotear las medidas adoptadas por el poder soviético, colaborando activamente con los guardias blancos y con la intervención extranjera durante el periodo de guerra civil.

miembros de la Iglesia Ortodoxa Rusia

Una vez consolidado el poder soviético, la Iglesia Ortodoxa dio muestras de una enorme flexibilidad y capacidad de adaptación, emprendiendo un proceso de “renovación”, adaptándose a las condiciones del nuevo régimen social, llegando a reconocer las ventajas del socialismo sobre el capitalismo, a condenar el imperialismo y a manifestarse a favor de la liberación nacional de los pueblos de los países coloniales. Pero nunca dejó de ser un semillero de posiciones acientíficas incompatibles con una visión del mundo materialista. De hecho, cuando sonaron las primeras salvas de la contrarrevolución en la Unión Soviética, los popes no tardaron en bendecir a los nuevos cruzados de las clases explotadoras.
El caso del islam, presente especialmente en los pueblos soviéticos orientales, sufrió una evolución similar, tratando a adaptarse a las nuevas condiciones socialistas-comunistas, acomodándose a la realidad soviética. Pero la actividad predicadora del islam dio un paso más, tratando de armonizar la ideología musulmana a la comunista, llegando a afirmar que el islam puede servir a la Humanidad en el periodo de edificación comunista.
El proceso de descolonización, que fue posible gracias a la existencia de la Unión Soviética y a la victoria antifascista en la II Guerra Mundial, situó a muchos países asiáticos y africanos de mayoría musulmana, que luchaban por su liberación nacional, enfrentados a las políticas imperialistas de las antiguas metrópolis. Esa contradicción, unida al apoyo recibido de la Unión Soviética, dio a luz lo que se conoció como “socialismo islámico”, que trataba de unir el movimiento libertador antiimperialista con los principios fundamentales de la religión musulmana.

mezquita musulmana en Moscu 1980

En todo caso, y asumiendo el riesgo que implica generalizar, los sentimientos religiosos fueron utilizados contra la Unión Soviética y contra el movimiento comunista para tratar de consolidar y de fortalecer el apoyo a las corrientes opositoras, en apoyo a la contrarrevolución. El 23 de enero de 1918 se aprobó a propuesta de Lenin el “Decreto sobre la separación de la Iglesia del Estado y la escuela de la Iglesia” estableciendo por primera vez no sólo la libertad de las confesiones, sino también la libertad del ateísmo. Desde entonces y hasta el triunfo de la contrarrevolución se desató una tremenda propaganda anticomunista de base religiosa.


6.¿Qué fue la NEP soviética de la que hablo V. Lenin?
Tras cuatro años de guerra imperialista y tres de guerra civil e intervención extranjera, la economía rusa estaba arruinada. Lógicamente se había visto gravemente afectada la industria, el trasporte, la producción agrícola, etc. Era necesario poner fin a lo que se denominó “comunismo de guerra”.
En marzo de 1921, el X Congreso del PC(b), afrontó los problemas económicos e hizo frente a varios debates que habían surgido en el seno del Partido. Se constató que era preciso impulsar el desarrollo de las fuerzas productivas, tanto en el campo como en la ciudad, en la industria y en la agricultura; en el plano de las alianzas era necesario fortalecer la unidad entre la clase obrera y el campesinado trabajador. Se vivía un momento crítico en el que, si bien el poder obrero estaba asegurado en Rusia y se había repelido temporalmente las tentativas contrarrevolucionarias y la intervención, se constataba el final de la crisis revolucionaria de postguerra y, con las derrotas sufridas por el proletariado en países como Italia, Alemania o Checoslovaquia, se daba paso a cierta estabilización del capitalismo. La Rusia Soviética necesitaba aprender a organizar la economía, a planificar.



En esas condiciones el X Congreso aprobó la Nueva Política Económica o NEP, constatando que las nuevas medidas, que buscaban el desarrollo de la economía socialista en coexistencia con cierta reanimación de la producción mercantil, iban de alguna forma a fortalecer transitoriamente a los elementos capitalistas, como así fue. Durante esta etapa se fortalecieron los “hombres de la NEP” o “nepman”. En mi opinión hace falta profundizar en el estudio de las consecuencias que la NEP tuvo en los debates sobre economía política que surgieron después de la II Guerra Mundial en el seno del PCUS.
El sector del Partido encabezado por Lenin, que se enfrentaba a una creciente oposición interna, tuvo razón en ese debate, del que podemos extraer una enseñanza de carácter general en la estrategia y la táctica revolucionaria: hay que saber replegarse, pero a condición de admitir que se trata de un repliegue. Al defender la NEP, Lenin dio un maravilloso ejemplo de coherencia en los principios y de flexibilidad táctica, que no estratégica. En su discurso ante el Pleno del Sóviet de Moscú, el 20 de noviembre de 1922, señalaba: “¡Nueva política económica!” Rara denominación. Esta política ha sido denominada nueva política económica porque da marcha atrás. Ahora nos replegamos, parece que retrocedemos; pero lo hacemos para, después de habernos replegado, tomar impulso y saltar adelante con mayor fuerza.”.
Y así fue. Del 27 de marzo al 2 de abril de 1922 se reunió el XI Congreso del PC(b), en el que se acordó el fin del repliegue, comenzando una lucha tenaz contra los “nepman” que abrió paso a una nueva ofensiva comunista dirigida a sentar las bases de la edificación socialista.


7. ¿La URSS era unipartidista o existían varios partidos políticos?
Formulada así la pregunta debo responder que la Unión Soviética fue unipartidista. Tras el triunfo de la Revolución de Octubre pervivieron en Rusia distintos partidos políticos que representaban diferentes intereses de clase. En la medida en que se avanzaba en la edificación del socialismo, esas clases defendieron sus intereses particulares y se enfrentaron al poder obrero. Fueron derrotadas tanto política como militarmente y sus partidos desaparecieron, pero sus ideas pervivieron. En uno u otro grado, esas ideas se trasladaron al seno del Partido Comunista y cristalizaron en distintas corrientes de oposición al leninismo. En respuesta, las corrientes fueron prohibidas por el X Congreso del PC(b), en marzo de 1921. Y, aunque la lucha interna continuó, antes y después de la muerte de Lenin, durante décadas las posiciones marxistas-leninistas vencieron en los debates.
En la Unión Soviética se comprobó en la práctica una de las enseñanzas de la teoría marxista del Estado: la clase dominante no comparte el poder. El Estado, mientras exista como tal, expresa la voluntad política de la clase dominante, que está determinada, en última instancia, por sus condiciones materiales de existencia. Por desgracia, en décadas posteriores, una parte del movimiento comunista olvidó esas importantes enseñanzas, renunciando de plano a la dictadura del proletariado y, con ello, al marxismo-leninismo.
Después de la II Guerra Mundial el sistema imperialista no pierde el tiempo. Sobre las ruinas de los campos de batalla, las potencias capitalistas inician sin solución de continuidad su política de cerco y de agresión a la URSS. Y precisamente uno de los nuevos frentes de batalla fue la teoría del Estado. Se erige el dogma de que no puede existir “Estado de derecho” ni “democracia verdadera” si no es sobre la base de la existencia de un sistema pluripartidista, identificando democracia con democracia burguesa. En paralelo se produce un proceso de constitucionalización del régimen de partidos, del que son ejemplo las constituciones de Italia (1948), de Bonn (1949), la francesa (1958), la griega (1974) o la española (1978).

Asamblea del PCUS

En juego de partidos, en la democracia burguesa, enmascara la dictadura de clase capitalista. Y, como en otros órdenes, el movimiento comunista retrocede y asume una posición defensiva. Desde defender que la dictadura del proletariado fue una particularidad rusa hasta a admitir la “pluralidad de vías” hacia el socialismo. La manifestación más agresiva y revisionista, en ese sentido, fue el eurocomunismo, que como bien sabemos llegó a aceptar la Monarquía.
Hoy, cuando se habla de “revoluciones” que no suponen cambio alguno de la clase en el poder, cuando sectores que incluso se dicen revolucionarios limitan sus programas a “profundizar en la democracia” -burguesa, claro está-, la teoría marxista-leninista del Estado cobra más vigencia que nunca. Los comunistas podemos acertar o equivocarnos en nuestros análisis, podemos ver confirmadas o no nuestras teorías en la práctica, pero lo que no podemos permitirnos es ceder en cuestión de principios. Y la cuestión de la dictadura del proletariado es una cuestión de principios.


8. ¿Había sindicatos obreros en la URSS?
Por supuesto. Y sobre el papel que debían jugar se libró un intenso debate durante los últimos años de vida de Lenin. En paralelo también se libró un debate en el seno de la Internacional Comunista sobre la táctica a seguir en el trabajo sindical por los partidos comunistas en los países capitalistas.
En el X Congreso Lenin confrontó con las posiciones defendidas por los trotskistas, la denominada “oposición obrera” y el grupo “centralismo democrático”. En ese congreso se libró una intensa lucha en todos los puntos fundamentales de la política comunista entre la mayoría leninista y todos esos grupos, y uno de esos debates fue, precisamente, sobre el papel de los sindicatos. El aspecto esencial del enfrentamiento giraba en torno a las formas de dirección de masas, con el objetivo de que las masas jugasen un papel activo en la edificación socialista y en su defensa. Lenin, destacó el papel de los sindicatos como escuela de comunistas, como escuela en la que la clase obrera debía aprender a administrar su Estado, sobre la base de la democracia obrera y de la iniciativa de las masas bajo dirección del Partido.

cartel soviético apoyando el sindicalismo

Trotsky y los grupos de oposición se inclinaban por cierta militarización sindical, limitando la democracia obrera en el seno de las organizaciones sindicales. Con ello se ponía en riesgo la unidad de la clase obrera en torno al poder soviético, favoreciendo las divisiones y el apoyo a la edificación socialista. Por su parte, la denominada “oposición obrera” insistía en entregar la dirección de la economía a un “Congreso de productores de toda Rusia”, disminuyendo el papel del Estado y del Partido en la dirección de la economía, trasladando al interior del Partido posiciones de matriz anarcosindicalista. Unos y otros fueron derrotados en el X Congreso.
Los sindicatos soviéticos jugaron un papel fundamental durante la NEP y durante la posterior fase de ofensiva socialista-comunista contra los restos de capitalismo, en la amplia movilización obrera en los días de la colectivización del campo, en el impulso de la producción, en el control obrero, en la movilización de masas en defensa de la patria socialista, durante la II Guerra Mundial, y en la posterior reconstrucción de postguerra.
El movimiento comunista debe analizar críticamente el papel jugado por los sindicatos soviéticos después del periodo de postguerra. Debemos analizar con calma la política que se siguió a partir de entonces y sus consecuencias en el periodo contrarrevolucionario. Creo que también faltan análisis sobre los duros debates que se dieron en el seno de la Internacional Comunista sobre la estrategia sindical.


9. ¿Por qué los bolcheviques se enfrentaron a los anarquistas durante la revolución socialista? El ejército negro anarquista de Ucrania, marineros de Kronstadt, etc.
Lo cierto es que, en la medida en que se desarrollaba el proceso revolucionario, las corrientes enfrentadas al bolchevismo que contaban con alguna influencia en el movimiento obrero, fueron desvelando su verdadero carácter de clase. Entre ellos se encuentran los socialrevolucionarios, los mencheviques y, también, los anarquistas.

La historiografía “izquierdista” exagera el papel del anarquismo y del anarcosindicalismo en el periodo 1905 – 1917. Pero lo cierto es que sus posiciones, al igual que la de mencheviques y socialrevolucionarios, terminaron confluyendo con los intereses de la burguesía rusa e internacional. Tras la toma del poder, las contradicciones se intensificaron y surgieron complots de mayor o menor alcance, como el de los denominados socialrevolucionarios de “izquierda”, en el verano de 1918, que llegaron a cañonear el Kremlin.

Las condiciones de comunismo de guerra fueron realmente terribles. Durante el periodo en que se intensificaba la intervención armada extranjera, de los generales blancos, de criminales como Kolchak, Denikin o Pilsudski, los partidos derrotados por la revolución intensificaron su acción antisoviética. Trataron de aprovechar el descontento existente en los sectores menos conscientes del pueblo, debido a las consecuencias de la participación rusa en la I Guerra Mundial, agravadas por la guerra civil y por la intervención extranjera.

marineros de Konstradt

Crecían los problemas de abastecimiento y la escasez de mercancías, que golpeaban directamente a la población, especialmente en los campesinos. El descontento afectó también a sectores de la clase obrera. La táctica del enemigo de clase cambió. La vieja consigna de ¡Abajo los soviets!, fue sustituida por la nueva consigna de ¡Por los Sóviets, pero sin comunistas! Esas son las condiciones en que se produce en marzo de 1921 la sublevación en la base naval de Kronstadt a una semana del comienzo del X Congreso del Partido. La contrarrevolución cantaba victoria, y el menchevismo y el anarquismo internacional difundían el mismo canto. Pero la sublevación fue aplastada por la vanguardia obrera. Y cuando digo vanguardia, me refiero a los delegados al X Congreso del Partido, que bajo dirección de Vorochílov participaron directamente en el asalto a la fortaleza.

Estos episodios no se dieron sólo en la revolución soviética. En condiciones de intensificación de la lucha de clases, surgen “salvadores” que apelan a los sectores más atrasados para enfrentarlos a la revolución. Curiosamente, muchas veces, esas prácticas se hacen en nombre de la propia revolución, para enfrentar a las masas con la dirigencia, para sembrar divisiones en el seno del pueblo. No fue casual el que, durante las primeras tentativas contrarrevolucionarias de masas, en los últimos años de vida de la Unión Soviética, se apelase reiteradamente al ejemplo del levantamiento de Kronstadt. En uno y otro momento, aunque separados en el tiempo medio siglo, los dirigentes contrarrevolucionarios hablasen de sóviets sin comunistas, ni que contasen con la simpatía y el apoyo del imperialismo y de la socialdemocracia internacional.


10. Los grupos que existían en el PCUS cercanos a Bujarin, Kavanev, Zinoviev, muchos los llaman opositores al "estalinismo autoritario" ¿Quiénes eran realmente estos grupos y que hacían en el partido y el país socialista?
En primer lugar, quisiera hacer una aclaración. A mi juicio no existe el estalinismo. Lenin hizo aportaciones cualitativas al marxismo, desarrollándolo en toda una serie de campos y analizando a la luz del materialismo dialéctico la fase imperialista de desarrollo del capitalismo. Tras su muerte, y precisamente, como reconocimiento a sus importantísimas aportaciones, el movimiento comunista acuñó la categoría de marxismo-leninismo para referirse al marxismo de la época del imperialismo, en la cual vivimos.
Stalin se convirtió en uno de los principales dirigentes del Partido antes de la muerte de Lenin y, precisamente, a propuesta suya. Como otros cuadros bolcheviques, realizó importantes aportaciones políticas, y también en el plano teórico. Las posiciones que defendió en el seno del partido, hasta su fallecimiento en marzo de 1953 fueron esencialmente correctas. Es en contraste con esas posiciones, especialmente tras la muerte de Lenin, como se va construyendo el mito del estalinismo. En la medida en que las relaciones comunistas de producción avanzaban en la URSS, en la medida en que el país soviético repelía una tras otras las agresiones de la reacción, ese mito fue creciendo. 

Isoif Stalin

Resulta mucho más fácil atacar a una persona que atacar a la clase obrera del primer país que demostró en la práctica que es posible poner fin a la explotación de unos seres humanos por otros. Es mucho más fácil atacar a la persona que atacar al Partido, que atacar a la dirección colectiva. Se trata, sencillamente, de una manipulación. Lo mismo ha sucedido en Cuba con Fidel. Es más fácil atacar a la persona que a todo un pueblo, sobre todo cuando lo que se trata es de crear divisiones en el seno de ese pueblo.
Los marxistas reconocemos el papel del individuo en la Historia, pero no explicamos la Historia en función de los individuos, por muy importante que haya sido su papel. En el caso de Stalin, debemos analizar los debates que existían en el seno del Partido en una época extraordinariamente compleja. Unos debates que no afectaban sólo a los comunistas soviéticos, sino a todo el Movimiento Comunista Internacional y a todo el movimiento obrero revolucionario. Por ejemplo, aunque no suele hablarse de ello y, de hecho, existe poca bibliografía al respecto, durante toda la existencia de la Internacional Comunista existieron debates de una tremenda intensidad, en los que, en una u otra medida, participaron Lenin, Stalin, Trotsky, Bujarin, Kavanev, Zinoviev y otros cuadros dirigentes.
El problema no viene de la discrepancia en el seno del Partido, que existió y existirá siempre. Ni tampoco todos los procesos de fondo pueden explicarse en claves de meras luchas de poder. En los casos que apuntas, hubo enfrentamientos y también coincidencias temporales, por ejemplo, en el caso de la conocida como troika entre Stalin, Kavanev y Zinoviev. El problema viene cuando la discrepancia fisura el frente único contra el enemigo de clase, cuando la discrepancia interna busca alianzas con el enemigo. En palabras del Che, cuando el oportunismo madura de corriente interna en contrarrevolución. Y eso fue precisamente lo que, a mi juicio, sucedió en esos y otros casos: el oportunismo maduró en fuerza contrarrevolucionaria y los comunistas soviéticos tuvieron que hacer frente, no a una mera discrepancia, sino a la traición.


11. ¿Que era la NKVD?
El Comisariado del Pueblo para asuntos Internos, antecesor del Comité de Seguridad del Estado, conocido mundialmente como KGB. Además de los asuntos relacionados estrictamente con la seguridad del Estado y con la defensa de la patria socialista, también asumió funciones de lo que hoy llamaríamos protección civil, como el servicio de protección contra incendios y otras catástrofes, asuntos relacionados con el transporte, con la vigilancia fronteriza, etc.
En ocasiones se pretende atacar a la Unión Soviética recurriendo a una grave descontextualización histórica en el análisis de la actividad del NKVD, tratando de presentar a la URSS como un Estado basado exclusivamente en la represión. Obviamente, en la Unión Soviética se reprimieron las actividades contrarrevolucionarias, pero se olvidan conscientemente las condiciones en que actuó el NKVD, primero en la Rusia soviética y luego en la Unión. El Comisariado del Pueblo tuvo que actuar en condiciones de sabotaje y boicot, de guerra civil e intervención extranjera, de acción combinada y multifacética de los mejores servicios de inteligencia del mundo capitalista contra la URSS, en condiciones de cerco y agresión nazi-fascista durante la II Guerra Mundial.


En mi opinión en el NKVD trabajaron verdaderos héroes que cumplieron con éxito su misión, garantizaron durante décadas la seguridad del pueblo soviético y ayudaron a la lucha de la clase obrera mundial. Eso no descarta, hablando como hablamos de funciones de seguridad, inteligencia y contrainteligencia, la existencia de errores, que como en todos los planos de la actividad política deben ser sometidos a la crítica. Pero en el caso de quienes fueron enemigos de la URSS y de quienes hoy cuestionan su legado, cualquier tipo de política de seguridad que hubiera puesto en marcha la Unión Soviética hubiera sido igualmente demonizada. ¿Querían una URSS inerme? ¿Algún Estado a lo largo de la Historia ha renunciado a defenderse? Para mi la cuestión es evidente. La URSS tenía el derecho a defenderse y el deber de proteger a su pueblo. Y para eso se creó el KNVD. Les recomiendo a sus críticos que, para ser justos, analicen en paralelo a qué se dedicaban por aquel entonces los servicios secretos occidentales, el Abwehr nazi o la OVRA italiana.

12. ¿Trotsky era realmente el heredero de V. Lenin como afirman los trotskistas?
Ese tipo de afirmaciones formó y forma parte de la propaganda trotskista, ampliamente difundida por la burguesía mundial y por las fuerzas contrarrevolucionarias. Fíjate en la terminología empleada y verás el tipo de ideología que esconde. Que si el heredero, que si el testamento de Lenin… Basta que nos paremos a reflexionar por un instante para concluir que esa terminología es ajena al movimiento comunista, es ajena al marxismo-leninismo. No hubo heredero alguno. Al fallecer Lenin, fueron los órganos de dirección del Partido quienes colectivamente adoptaron las decisiones que consideraron oportunas y quienes colocaron a cada cual en su sitio.
Trotski fue esencialmente un menchevique que apoyó a los bolcheviques un cuarto de hora antes de que sonasen los cañones del acorazado Aurora en Petrogrado. No fue Stalin, sino Lenin, quien le apodó el judasito Trotsky. En todas las cuestiones esenciales se dio un claro enfrentamiento entre las posiciones trotskistas y las posiciones leninistas, bolcheviques: en la relación entre el proletariado y el campesinado, en las negociaciones de paz en Brest-Litovsk, en la discusión acerca del papel de los sindicatos, en cuanto al carácter de la dictadura del proletariado, al modelo de partido de nuevo tipo, respecto a la industrialización y a la colectivización de la agricultura, etc.
Tras años de lucha, el XV Congreso del PC(b) derrotó definitivamente a la oposición trotskista en lo organizativo, en lo político y en lo ideológico. Después Trotsky fue expulsado de la URSS, en 1929, sumándose a las calumnias imperialistas contra la Unión Soviética y llegando a proponer en distintos momentos el derrocamiento violento del poder soviético. Es el mayor ejemplo de cómo, en determinadas condiciones, el oportunismo se convierte en fuerza contrarrevolucionaria.

Trotsky

Las posiciones trotskistas no se vieron confirmadas por la práctica, por mucho que durante la existencia de la Unión Soviética fueran extensísimamente difundidas en el mundo capitalista. A la hora de analizar el trotskismo creo que es necesario apartarse, en cierta medida, de los debates en la URSS y acudir a las opiniones de grandes dirigentes comunistas como José Díaz, Ho Chi Minh, Gramsci, Che Guevara o Fidel Castro, quien en enero de 1966, en la clausura de la Tricontinental, señaló con todo acierto que “si en un tiempo el trotskismo representó una posición errónea, pero una posición dentro del campo de las ideas políticas, el trotskismo pasó a convertirse en los años sucesivos en un vulgar instrumento del imperialismo y la reacción”. Esa posición de Fidel se vio confirmada por todos los acontecimientos posteriores.
Las nuevas generaciones de revolucionarios no deben olvidar el papel jugado por la IV Internacional trotskista en los días de la contrarrevolución en la Unión Soviética y en los países socialistas, el apoyo brindado por Ernest Mandel a la contrarrevolución alemana, polaca, húngara, rumana, checoslovaca y soviética. Resulta especialmente vergonzoso ver a determinados grupos de nuestro país, que incluso se autoproclaman comunistas, difundir hoy las posiciones de quienes abierta y directamente se implicaron en la contrarrevolución. Con ello demuestran la raíz pequeñoburguesa del trotskismo, con el que comparten intereses de clase.


13. ¿Que fue la llamada "Gran Guerra Patria"?
Fue la denominación que el pueblo soviético le dio a su papel en la II Guerra Mundial, en la que, a diferencia de lo sucedido en la primera guerra de 1914-1918, la reacción imperialista se enfrentó a la primera sociedad socialista de la Historia. En la lucha antifascista, a diferencia de lo sucedido en la I Guerra Mundial, no solamente estaban en juego los intereses de tal o cual burguesía nacional, estaba en juego la patria socialista.
Ese carácter, patriótico en un sentido obrero y, al mismo tiempo, profundamente internacionalista, quedó plasmado en el discurso del camarada Stalin el 3 de julio de 1941 al resaltar que no se trataba de una guerra cualquiera entre dos ejércitos enemigos, sino de una lucha de todo el pueblo soviético contra las tropas germano-fascistas en defensa de la patria. Pero, acto seguido Stalin añadió: “El propósito de la guerra popular consistirá no sólo en destruir la amenaza que pesa sobre la Unión Soviética sino también en ayudar a todos aquellos pueblos de Europa que se encuentran bajo el yugo alemán”.

el ejercito rojo en Berlin

Se trataba de una guerra justa, de una guerra en defensa del poder obrero, de una guerra internacionalista que daba al concepto de “patria” y al “patriotismo” un nuevo significado de clase, íntimamente relacionado con los principios internacionalistas proletarios. Por eso, Stalin y otros dirigentes soviéticos solían terminar sus discursos con un ¡Bajo la bandera de Lenin, adelante hacia la victoria!
No era la primera vez que el movimiento comunista se pronunciaba en ese sentido. De hecho, la guerra antifascista en España fue caracterizada como Guerra Nacional Revolucionaria, en la que la clase obrera, al frente de todo el pueblo antifascista, representaba a un nuevo tipo de nación, libre de explotadores. El camarada José Díaz, y también Pasionaria, hablaron en varios discursos de ese tipo de patriotismo.


14. Durante la Segunda Guerra Mundial ¿Por qué se usó en un país socialista, para su Ejército Rojo, una canción que tenía como título "La Guerra Sagrada"?
Esa canción, o más bien, ese himno, fue compuesta por Vasili Lébedev-Kumach, uno de los fundadores de los Coros del Ejército Rojo y autor del himno de la URSS. No tiene nada que ver con principios religiosos, como se puede comprender, sino con la necesidad de cumplir con el deber. En ese sentido se utiliza el adjetivo de “sagrada”, a la que se equipara con la “guerra del pueblo”.

Vasily Lébedev-Kumach

Recientemente, en el marco de las actividades de conmemoración del 100 Aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre organizadas por el Partido Comunista de la Federación Rusa, tuve la suerte de poder escucharla tanto en Leningrado, donde se celebraba el Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros, como en Moscú. Allí pude comprobar el sentido que se le daba y se le da todavía hoy a esa “guerra sagrada” en la que el pueblo soviético no sólo conquistó su libertad, sino que contribuyó de forma decisiva a la liberación de los pueblos de la bestia fascista.


15. ¿Cuáles fueron los crímenes del fascismo en la URSS?
La existencia de la Unión Soviética y la lucha del pueblo soviético fueron los factores decisivos de la victoria antifascista. El 22 de junio de 1942 la Alemania nazi lanzó su agresión contra la Unión Soviética. Para que nos hagamos una idea del alcance de la agresión, hay que manejar algunos datos. Durante los dos primeros años de la guerra en el frente soviético se concentraron 153 de las 200 divisiones de la Alemania nazi, lo que significaba entorno al 70% de todas sus fuerzas militares. Querían borrar de la faz de la Tierra al primer Estado socialista del mundo, querían borrar el ejemplo de una clase obrera victoriosa que se había atrevido y había sabido tomar el poder.
La URSS pagó un altísimo precio. Más de 20 millones de soviéticos perdieron la vida en la guerra antifascista. Fueron completamente destruidas 1.710 ciudades y pueblos, más de 70 mil aldeas, 32 mil industrias y 65 mil kilómetros de vías férreas. Tras la guerra, la Unión Soviética calculó que se había destruido el 30% de su riqueza nacional.


Los crímenes contra la Humanidad cometidos por los nazis fueron inenarrables. La Humanidad sigue en deuda con el Ejército Rojo y con el pueblo soviético. Por eso resulta escandaloso el ejercicio de revisionismo histórico, asumido como política de la Unión Europea, que representan celebraciones oficiales como el 23 de agosto, al que han bautizado como Día Europeo de Conmemoración de las Víctimas del Estalinismo y el Fascismo, con el apoyo de partidos políticos herederos de aquellos que practicaron la No intervención en España, de aquellos que se escondieron o que fueron abiertamente colaboracionistas, de quienes se dicen herederos de la lucha comunista y, hoy, forman parte del Partido de la Izquierda Europea, que ha apoyado esas posiciones. Me resulta especialmente repugnante.


16 ¿Por qué la defensa de Stalingrado era tan importante y por qué se recuerda como una de las heroicidades del pueblo soviético durante la segunda guerra mundial?
Durante los días de la II Guerra Mundial era habitual que se reconociese la certera política de la Unión Soviética encabezada por Stalin en los momentos previos a la agresión nazi-fascista y durante el desarrollo de la guerra. La dirección soviética supo analizar las contradicciones y, en general, fue capaz de intervenir certeramente, evitando caer en provocaciones. Nunca se ocultaron las dificultades ni los riesgos. A raíz del XX Congreso del PCUS comenzó a difundirse que se habían cometido toda una serie de errores, atribuidos, ¡cómo no!, única y exclusivamente a la persona de Stalin.

mujeres en la defensa de Stalingrado

En 1942 los nazis quisieron hacerse con el petróleo del Cáucaso para, desde el sur, atacar Moscú, al tiempo que se mantenía el sitio a Stalingrado, que duró desde agosto de 1942 hasta el 2 de febrero de 1943 y que, a día de hoy, sigue siendo considerada la batalla más sangrienta de la Historia. La toma de Stalingrado, por razones obvias, no solamente tenía un enorme valor militar, sino también simbólico. Pero, como llegaría a decir el propio Stalin, “cazando dos liebres los estrategas fascistas se han encontrado en una situación embarazosa”. ¡Y tanto!, en Stalingrado fue destruido el VI cuerpo del Ejército nazi y gran parte del IV.


La victoria soviética en Stalingrado supuso un viraje radical en la marcha de la guerra. Hasta entonces los nazis habían avanzado sin freno aparente por Europa. En Stalingrado la clase obrera y el pueblo soviético les paró los pies. Con la victoria en la batalla de Stalingrado, la resistencia entró en una nueva fase, convirtiéndose en un verdadero símbolo antifascista. El rumbo de la guerra había cambiado.


17. ¿Qué contactos tenía la URSS con los partisanos del este de Europa?
La Unión Soviética se puso al frente de lo que se denominó la Coalición Antifascista de los Pueblos y ayudó con todas sus fuerzas a la lucha antifascista y de liberación de los pueblos. En la URSS se formaron las unidades militares polacas, checoslovacas, yugoslavas, rumanas o francesas que combatieron en toda Europa contra el nazi-fascismo. Se calcula que en la Unión Soviética recibieron instrucción militar más de medio millón de antifascistas de distintas nacionalidades. Tampoco debemos olvidar a los más de 40 mil soviéticos que participaron directamente en calidad de instructores y de combatientes que se integraron en las fuerzas guerrilleras y clandestinas de la Resistencia.


partisanos judios

El Gobierno soviético entregó a los ejércitos de liberación nacional antifascistas 515.758 fusiles, 176.465 ametralladoras, 41.929 fusiles ametralladores y ametralladoras pesadas, 12-689 fusiles antitanque, 10.954 morteros y 6.474 piezas de artillería de distinto calibre. Todo ese armamento fue producido por el proletariado soviético en plena guerra, en condiciones de agresión criminal contra su propia patria.
Mientras que millones de personas eran encerradas en campos de concentración y asesinadas en Buchenwald, Maidanek, Oswwiecim, Dahau, etc., víctimas del régimen de terror, opresión y violencia nazi – fascista, la Unión Soviética no ahorró esfuerzos en la ayuda a los países agredidos y ocupados. Ante el revisionismo histórico hoy predominante, no está de más recordar que por aquel entonces, el senador Harry Truman, que después sería presidente estadounidense, declaraba en The New York Times (25/06/1941): “Si vemos que gana Alemania, tendremos que ayudar a Rusia, y si gana Rusia, tendremos que ayudar a Alemania, así que, cuanto más se maten, mejor”.


partisanas de Bielorrusia

Pero la contribución de la URSS en la lucha contra el fascismo no se circunscribe solamente a los días de la II Guerra Mundial. Los comunistas españoles no tenemos derecho al olvidar que, bajo el impulso de la Internacional Comunista, junto a nuestro pueblo lucharon las Brigadas Internacionales, de las que formaron parte voluntarios de la libertad de 54 países, muchos de los cuales perdieron la vida en nuestro país. Durante nuestra Guerra Nacional Revolucionaria contra el fascismo, que se convirtió en la primera gran batalla de la II Guerra Mundial, se implicaron en la lucha cerca de tres mil ciudadanos soviéticos. En los primeros días de la lucha antifascista, Stalin hizo llegar al camarada José Díaz un telegrama que tuvo un fuerte impacto en la moral de combate de las masas antifascistas, en él, se decía que “los trabajadores de la Unión Soviética no hacen más que cumplir con su deber al prestar, con arreglo a sus posibilidades, ayuda a las masas revolucionarias de España. Ellos comprenden bien que la liberación de España de la opresión de los reaccionarios fascistas no es sólo una causa de los españoles, es causa de toda la humanidad avanzada y progresista”.


"La Nueve", división de republicanos españoles que liberaron Paris de la ocupación nazi

Permíteme que ponga un ejemplo de mi pueblo. La camarada Dolores Ibárruri recuerda, en su libro El único camino, cómo en el pequeño pueblo asturiano de Candás, medio campesino, medio marinero, en una intervención en el Teatro -que aún hoy se conserva-, puso como ejemplo a los pescadores de una cooperativa de Rostov, en la URSS, en un mitin que tuvo lugar poco antes de las elecciones de febrero de 1936. Los trabajadores y trabajadoras no hacían otra cosa que preguntar por las condiciones de vida en la Unión Soviética, por cómo vivían los pescadores y por cómo se distribuía la pesca. Muchos de ellos, se convertirían en héroes antifascistas pocos meses después y, en su lucha, siempre estuvo presente la inspiración y la ayuda del proletariado soviético. En ese sentido, y permíteme la licencia, quiero rendir un especial homenaje a las trabajadoras de las fábricas de conservas de mi pueblo y de toda la España del trabajo, porque fueron vanguardia de la clase obrera y de todo nuestro pueblo, a pesar de que su historia de lucha no haya sido, todavía, reconocida como se merece.


18. ¿La URSS impuso estados socialistas por cada país que liberaba?
No. Una cosa es que el Ejército Rojo contribuyese decisivamente a la liberación de toda una serie de países europeos y otra, muy distinta, el que la Unión Soviética impusiese la creación de Estados socialistas.
En todos los países en los que se crearon democracias populares, existió una fuerte base social comunista, que jugó el papel determinante en la resistencia. Obviamente, la existencia de la Unión Soviética y el inmenso papel del Ejército Rojo en la guerra influyeron en la correlación de fuerzas, no sólo en el seno de cada país sino también a escala internacional.
En esta cuestión nos encontramos con otra manipulación que fue utilizada contra la URSS y contra el conjunto del Movimiento Comunista Internacional. Al mismo tiempo que se acusa a la URSS de crear “satélites” en los países que contribuyó a liberar, se le acusa de no contribuir a la victoria en países como Italia o Grecia. La manipulación ha llegado, incluso, a culpar a Stalin de la derrota sufrida en nuestra guerra antifascista. Las cosas fueron mucho más complejas.


19. ¿Stalin durante su gobierno y la guerra gestionaba todo lo que pasaba en la URSS?
No. En primer lugar porque en el Partido y en el Estado soviético regían los principios del centralismo democrático. En segundo lugar, porque, como creo que todos podemos entender, es absolutamente imposible que nadie, por muchas capacidades que atesore, sea capaz de dirigir personalmente todos los aspectos de cualquier Gobierno, y menos en la URSS y en la Gran Guerra Patria.
Como te he dicho, existe una tendencia a manipular la figura de Stalin. Con ello se pretendió y se pretende atacar a todo el movimiento comunista. Quien realice ese tipo de afirmaciones o es un ignorante o demuestra una gran hipocresía. El papel que cada cual atribuye a las personalidades en la Historia tiene que ver con su posición filosófica, es una cuestión partidista.


20. Se dice que con el periodo de gobierno de Stalin los derechos y papel de la mujer se redujeron y se ilegalizó ciertas libertades sexuales…¿Es cierto?
Se trata de una cuestión tremendamente compleja y que debemos abordar con cierta serenidad. En la pregunta formulas dos cuestiones distintas: los derechos de la mujer y el papel de la mujer durante el Gobierno soviético encabezado por el Stalin. A mi entender, aunque se interrelacionan, hay que realizar primero un análisis por separado. Podemos afirmar que los derechos de “la mujer”, en singular, retrocedieron en comparación con el momento precedente al estallar la Segunda Guerra Mundial. Por ejemplo, en cuanto al derecho al aborto. Sin embargo, eso no significa, a mi entender, que retrocediese el papel de las mujeres. Es más, en muchos casos puede afirmarse que aumentó considerablemente su papel social durante la guerra.
Se trata de un asunto que, al igual que el de las libertades sexuales, ha sido utilizado contra la URSS y, más en general, contra los países socialistas. Obviamente, se cometieron errores, de lo contrario no hubiese triunfado la contrarrevolución. Pero de ahí a caer en las manipulaciones ideológicas hay un paso que, personalmente, no estoy dispuesto a dar. ¿Pueden analizarse los derechos de la mujer, o cualesquiera otros, al margen de las condiciones históricas concretas? Creo que no. ¿Pueden analizarse los derechos en la URSS al margen de los derechos que en ese mismo momento existían en los países capitalistas, fascistas o no? Tampoco. De partida, y como posición de principio, rechazo toda concepción individualista o liberal a la hora de analizar este tipo de cuestiones.


El revisionismo histórico no puede negar que la inmensa mayoría de los derechos conquistados por las mujeres tuvieron su origen en el movimiento obrero, en el movimiento comunista y, más específicamente, en la URSS. Y esta cuestión estoy dispuesta a discutirla con cualquiera. En la Unión Soviética se sentaron las bases materiales para la liberación de la mujer, que es una cuestión que, como por ejemplo el racismo, sólo en última instancia está determinado por los cambios en la base económica de las sociedades. Por ejemplo, en Cuba existía un tremendo racismo antes de la Revolución. ¿Desapareció el racismo el 1 de enero de 1959 o con la declaración del carácter socialista de la Revolución el 16 de abril de 1961? Obviamente, no, No podía hacerlo. Ahora bien, el gobierno revolucionario por primera vez en la Historia adoptó las medidas para que así fuese. Se trata de un proceso histórico, en el que la vanguardia comunista debe librar una intensa lucha política e ideológica para superar, cuanto antes, los residuos del pasado, al tiempo que sienta las condiciones materiales para que toda idea reaccionaria deje de tener base.


21. Muchos comunistas reniegan de la URSS en el periodo posterior a Stalin, después del XX Congreso del PCUS ¿Que fue este congreso y como afecto a la URSS?
Entre las tareas ideológicas más importantes que debe abordar el movimiento comunista se encuentra la de evaluar objetivamente, sin idealizaciones, las experiencias de construcción socialista a lo largo del siglo XX.
La lucha de clases no se detiene bajo el socialismo, sino que adopta nuevas formas. Antes te decía que, durante la existencia de la Internacional Comunista, en el periodo 1919 – 1943, se produjeron intensos debates. La lucha ideológica tampoco se detuvo en el PCUS y se intensificó tras la muerte de Stalin, en marzo de 1953. Durante los años anteriores el principal dirigente soviético había participado en importantes debates, especialmente en la discusión sobre los problemas económicos, con motivo de la elaboración del Manual de Economía Política; sus opiniones se exponen en su obra “Problemas económicos del socialismo en la URSS”. Hasta ese momento, las posiciones oportunistas habían sido derrotadas en el seno del Partido, pero seguían existiendo. Habían pasado más de trece años desde el XVIII Congreso, celebrado en marzo de 1939, en los que la Unión Soviética se había enfrentado a la peor guerra que ha conocido la Historia hasta nuestros días y en la que perdieron la vida millones de comunistas.



XX Congreso del PCUS

Entre el XIX Congreso de octubre 1952, en el que Jruschov accede a la Secretaría General, y el XX Congreso, celebrado en febrero de 1956, se desata una dura lucha en la dirección del PCUS. El oportunismo termina prevaleciendo y se adoptan toda una serie de posiciones erróneas de matriz oportunista. En ese sentido, el XX Congreso es un claro punto de inflexión, dando comienzo a la revisión de las conclusiones sobre la Gran Revolución Socialista de Octubre. Como se señala en el artículo del Partido Comunista Obrero de Rusia, del número 7 de la Revista Comunista Internacional, que recientemente hemos publicado en España, durante ese periodo se llevó a cabo un bombardeo preliminar contra el principal concepto marxista: la dictadura del proletariado.
En el XXI Congreso Extraordinario, celebrado a principios de 1959, introdujo notables cambios en la dirección del PCUS. Se fortaleció la corriente oportunista encabezada por Nikita Jruschov, que comenzó los preparativos del nuevo programa del Partido, que sería finalmente aprobado por el XXII Congreso, celebrado en octubre de 1961, en el que se profundiza en toda una serie posiciones revisionistas que venían a negar las conclusiones alcanzadas desde 1917.
Por tanto, en el periodo comprendido entre 1956 y 1961, las posiciones revisionistas se hacen con la dirección del PCUS. Se negó acientíficamente la continuidad de la lucha de clases, limitando se existencia al periodo de transición al socialismo. Se incurrió en un gran subjetivismo afirmando que se había alcanzado la completa victoria del socialismo y su carácter irreversible; se negó la dictadura del proletariado, que fue sustituida, primero por el llamado “Estado nacional” y, después, por el denominado “Estado de todo el pueblo”, iniciando un viraje en el carácter de clase del Estado y del propio Partido.



Nikita Jruschov

En el frente internacional se consolidan las posiciones sobre la “coexistencia pacífica”, confundiendo el carácter temporal de la distensión que se dio en los primeros años 50, y que llevó a formular esa política en el XIX Congreso, con la posibilidad de que el imperialismo renuncie a la guerra y a la agresividad en su política internacional. Se abandonó la perspectiva de la revolución mundial y se hicieron concesiones unilaterales en el plano militar.
En paralelo, y renunciando a las enseñanzas de la Revolución de Octubre, se sostuvo que en las nuevas condiciones de postguerra era posible conquistar el poder por la vía parlamentaria, generando falsas ilusiones en el movimiento obrero de los países capitalistas; lo que dio alas a las tesis eurocomunistas. Al mismo tiempo, se produjo un brusco viraje en las relaciones con la socialdemocracia, que jamás dejó de ser hostil al poder obrero en la Unión Soviética y en todos los países socialistas, llamando a los partidos comunistas a colaborar con los socialdemócratas.
Se adoptaron medidas económicas que desarrollaron la producción mercantil en vez de eliminarla, lo que se profundizó con la reforma económica de 1965. En vez de profundizar en las relaciones socialistas de producción se introdujeron mecanismos de mercado, capitalistas, para hacer frente a problemas cuya solución exigía una intensificación de la producción social directa.
La línea oportunista iniciada en el XX Congreso se completó con el ataque rastrero que Jruschov lanzó contra Stalin el último día del congreso, en una sesión a puerta cerrada, en la que se dio a conocer el informe “Sobre el culto a la personalidad y sus consecuencias”, que pasaría a la historia como el “Informe secreto”, sobre el que se impidió toda discusión. No se consintió que nadie defendiese la obra de Stalin, que en realidad era la obra de millones de comunistas de la Unión Soviética y de todos los países. El golpe fue demoledor. El informe secreto daba inicio a la “campaña de desestalinización” en todo el PCUS y en la mayor parte del Movimiento Comunista Internacional. Bajo el pretexto de criticar los errores de Stalin, sobre la base de calumnias y manipulaciones, se lanzaba un golpe mortal contra el marxismo-leninismo y contra todos los logros conquistados en el periodo 1917-1956. El informe de Jruschov, obviamente, dejó de ser secreto a las pocas semanas al ser publicado por el Departamento de Estado de los EEUU.
En resumidas cuentas, el XX Congreso dio inicio a un viraje histórico en la URSS que trajo consecuencias desastrosas para la construcción socialista y para el conjunto del Movimiento Comunista Internacional.


22. URSS después del XX Congreso del PCUS ¿Socialista o no y por qué?
Las relaciones socialistas de producción continuaron predominando en la Unión Soviética durante un largo periodo. La contrarrevolución en la Unión Soviética fue un proceso complejo que se desarrolló gradualmente, el socialismo no fue derrocado por decreto. Insisto en que fue un proceso contradictorio que no estuvo exento de luchas, de avances y de retrocesos.
El XX Congreso supuso la victoria de posiciones revisionistas en el seno del PCUS. Pero de ahí a afirmar que el 25 de febrero de 1956 terminó el socialismo en la URSS hay un salto mortal que personalmente considero absurdo. Es cierto que hubo corrientes que defendieron esas posiciones en el seno del movimiento comunista, pero a mi juicio nunca tuvieron sentido, más allá de los intereses políticos de esas mismas corrientes.


23. Sobre el mundo árabe ¿Por qué la URSS intervino en Afganistán y apoyo a la República Popular Afgana? ¿Qué relación tenía la URSS con el Partido del Baaz Árabe Socialista y su gobierno en la República Árabe de Siria?
La relación de la Unión Soviética con Afganistán se basó en el internacionalismo proletario desde los primeros días de la Revolución de Octubre. De hecho, el Gobierno soviético fue el primero en reconocer la independencia de Afganistán y en establecer relaciones bilaterales con el nuevo Estado independiente, conforme a las orientaciones que había dado la Internacional Comunista en apoyo a las luchas de liberación nacional.
La intervención soviética en Afganistán, que no invasión, como ha repetido durante décadas las propaganda imperialista, se produjo en el marco de la Guerra Fría, desatada por Estados Unidos al finalizar la Segunda Guerra Mundial -téngase en cuenta que la OTAN se crea en 1949- para estrechar el cerco imperialista y desatar una política de agresión multifacética contra los países socialistas, especialmente contra la Unión Soviética.



bandera de la República Democrática de Afganistan

En ese contexto, se inicia una dura intervención imperialista de los Estados Unidos en contra de la República Democrática de Afganistán, donde se había llevado a cabo una profunda reforma agraria, donde se habían instaurado importantes derechos para la clase obrera y el campesinado y, donde, lo que debería llamar la atención respecto a la situación actual en Afganistán, se habían conquistado derechos históricos para las mujeres afganas, que comenzaban a incorporarse a la producción y a la enseñanza y se veían por primera vez libre de llevar el velo y de otra serie de ataduras religiosas.
La separación del Estado afgano de la religión, arraigada en amplias capas de la población más atrasada, fue utilizada por los EEUU y sus aliados, entre ellos Pakistán, Arabia Saudí, Israel, Reino Unido e, incluso, China. El Gobierno estadounidense puso en marcha lo que se conoció como la “Operación Ciclón”, dirigida a derrocar al Consejo Revolucionario, el gobierno revolucionario afgano. Para ello se invirtieron cantidades monstruosas de dinero y se organizaron y financiaron grupos de terroristas muyahidines, que son el origen de lo que después se conoció como Al Qaeda.
En diciembre de 1978 la Unión Soviética y la República Democrática de Afganistán (RDA) habían firmado el “Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación”. Ante los intentos golpistas apoyados por el imperialismo, el Consejo Revolucionario de la RDA solicita ayuda al gobierno soviético, que decide intervenir para apoyar a la clase obrera y al campesinado afgano, a las mujeres afganas, frente a la agresión de los sectores reaccionarios de matriz terrorista financiados desde el exterior.



soldados soviéticos en Afganistan

La guerra en Afganistán se prolongó hasta 1989, en que Gorbachov decide la retirada, ya en pleno proceso contrarrevolucionario en la URSS. Se demostró que esos conflictos internos, lejos de lo que se propagó a partir del XX Congreso del PCUS respecto a la “coexistencia pacífica”, eran una prolongación de la lucha de clases a escala internacional: de un lado la clase obrera y el campesinado revolucionario afgano con sus aliados internacionales; del otro, las fuerzas ultra reaccionarias y terroristas con el apoyo de los EEUU y sus aliados.
Los hechos posteriores en Afganistán han venido a dar la razón a los soviéticos, que pagaron un alto precio por su ayuda a las fuerzas revolucionarias afganas. Por cierto, uno de los errores cometidos, en el plano estrictamente militar, fue no haber tenido presente lo que en su día expuso Engels, en sus escritos militares, sobre la inviabilidad de ciertas tácticas militares en Afganistán; lo que olvidaron los soviéticos y, posteriormente, en la llamada “Operación Libertad Duradera”, también olvidaron los estadounidenses y sus aliados de la coalición internacional imperialista, que invadieron Afganistán a partir de 2001.
En el caso sirio, la Unión Soviética mantuvo relaciones fraternales con la República Árabe Siria, con quien, al igual que hemos visto en el caso de la República Democrática de Afganistán, se suscribieron tratados internacionales. La relación con el Partido Baaz y con el Gobierno sirio fue de colaboración, manteniendo relaciones fraternales e internacionalistas con el Partido Comunista de Siria. Téngase presente que la República Árabe de Siria forma parte de los Países No Alineados desde 1964, lo que remite de nuevo a las condiciones de la Guerra Fría y a la política de la Unión Soviética en ese contexto, en el que el imperialismo luchaba contra el campo socialista y contra los movimientos de liberación nacional.




En las condiciones actuales, en las que vivimos una nueva agresión imperialista contra el pueblo sirio, algunos se pasan de frenada y tratan de comparar el papel del Gobierno de Putin con el papel jugado en su día por la Unión Soviética. Es un disparate. Como te he dicho antes, durante la existencia de la Unión Soviética y del campo socialista, se enfrentaba una concepción internacionalista de la política internacional, que representaba la URSS y los países socialistas, a las agresiones imperialistas que encabezaban las potencias capitalistas. El marco hoy es distinto, lo que presenciamos es una pugna interimperialista, en el que el pueblo sirio debe ser capaz de emplear todas las contradicciones que se dan en la palestra internacional para luchar por su independencia y su libertad. Pero de ahí a convertir al contrarrevolucionario Putin en un héroe antiimperialista, cuando precisamente es el representante de una de las principales potencias imperialistas en liza, hay un gran paso. Me parece absurdo.


24. Los intelectuales de la derecha y fascistas afirman que los países socialistas del Bloque del Este eran satélites que dependían de la URSS ¿Que errores crees que cometió la URSS en tanto a la ayuda internacional que dio?
Se trata de una manifestación más del revisionismo histórico que a base de manipulaciones va abriéndose camino. Esa afirmación fue un arma arrojadiza en la lucha ideológica que se utilizó constantemente durante la Guerra Fría. Mientras las potencias imperialistas, especialmente los EEUU, ponían y quitaban gobiernos a sangre y fuego en América Latina y en todas las partes del mundo en que podían, se acusaba a los países socialistas y No Alineados de ser meras marionetas de la URSS.
Eso no impide concluir que, efectivamente, la Unión Soviética cometió errores en su política internacional, lo que guarda relación con las políticas que fue aprobando el PCUS desde mediados de los años 50 y con las prácticas que se derivaron de las concepciones sobre la “coexistencia pacífica”. Se subestimó la capacidad de recomposición del sistema imperialista tras la Segunda Guerra Mundial y se incurrió en un claro subjetivismo. Se cometió el imperdonable error de separar la política internacional de las potencias imperialista se su base económica, todo ello en condiciones de fuerte división del Movimiento Comunista Internacional. Un error en el que, por desgracia, hay quien desde el campo comunista sigue profundizando en la actualidad defendiendo teorías utópicas con la de la “multipolaridad”. Por eso, desde mi punto de vista, la Unión Soviética no se equivocó en la ayuda internacional que prestó, sino en la que no prestó o en la que dio de manera insuficiente desde el punto de vista de los principios internacionalistas proletarios.
Por ejemplo, una clara equivocación en la política exterior de la URSS fue la forma en que se resolvió la Crisis de los Misiles en Cuba. Fidel expuso ese punto de vista con toda claridad y con toda la razón: se llevaron los misiles, pero quedó el Bloqueo Económico y Comercial, causando un terrible sufrimiento al pueblo cubano que se mantiene hasta el día de hoy.



Fidel Castro con Jruschov y Brézhnev en el Kremlin

Pero ninguno de los errores cometidos niega el inmenso papel internacionalista de la Unión Soviética, como el propio Fidel no se cansó nunca de repetir. Hablamos de un país que nunca dejó de soportar las agresiones imperialistas, desde el triunfo de la Revolución, y que, en esas condiciones, fue capaz de prestar una ayuda constante a la clase obrera de los países capitalistas, al resto de países socialistas y a los países que luchaban por su liberación nacional. No existe un caso parecido en la historia y, a pesar de todas las manipulaciones, constituye un importante legado de la Revolución de Octubre y de la Unión Soviética.


25. ¿Qué fue el periodo de descolonización de África que protagonizo Cuba con la ayuda de la URSS?
Uno de los grandes acontecimientos del siglo XX, directamente relacionado con la Revolución de Octubre y con la existencia de la URSS, fue la descomposición del sistema colonial. Ya en 1919, a pocos meses de su creación, la Komintern trazó una táctica precisa para unir la lucha revolucionaria de la clase obrera con la lucha anticolonial.
Tras el triunfo antifascista en la Segunda Guerra Mundial, el sistema colonial se descompuso y más de cien países alcanzaron su independencia. No fue un camino fácil, no estuvo exento de lucha. De un lado el campo socialista y las fuerzas de liberación nacional, del otro los intereses de los monopolios y de las potencias imperialistas, interesados en un nuevo reparto del mundo.
África fue uno de los escenarios de las luchas de liberación nacional, un continente masacrado a lo largo de la historia. A Cuba, al igual que el resto de países del Caribe, fueron llevados por la fuerza millones de esclavos, que terminaron siendo uno de los pilares sobre los que se fundó la nación cubana, forjando fuertes lazos de hermandad con los pueblos africanos, con los que Cuba compartió una posición similar en la pirámide imperialista.





Tras el triunfo de la Revolución Cubana, el 1 de enero de 1959, el pueblo cubano no olvidó de los lazos de sangre que le unen a los pueblos africanos, como tampoco los hizo con el resto de pueblos de América Latina y el Caribe. El internacionalismo fue una clara bandera de la Revolución Cubana. Por destacar tan sólo uno de los casos en que Cuba prestó una ayuda indispensable, debemos recordar Angola; donde miles de combatientes cubanos se enfrentaron junto al Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA), liderado por Agostinho Neto, a la acción combinada de las fuerzas estadounidenses, sudafricanas, francesas y chinas, que sostenían a la UNITA y al FNLA, contribuyendo decisivamente a la liberación del pueblo angoleño y asestando el golpe definitivo al régimen racista y criminal sudafricano del Apartheid entre 1975 y 1991.





El internacionalismo cubano estuvo presente en las luchas del Congo, de Etiopía, Argelia, Namibia…, donde se derrochó heroísmo en cada misión internacionalista contribuyendo al desmoronamiento del sistema colonial. Y, en todas esas luchas, los internacionalistas cubanos emplearon armas soviéticas, cohetes tierra-aire, armas antiaéreas, aviones MIG-23, tranques T-55 y T-62, producidas por la clase obrera soviética y empuñadas por los combatientes internacionalistas cubanos, para contribuir a la lucha de liberación de los pueblos.



Fidel Castro y Agostinho Neto en Angola

Como contraejemplo sitúo la realidad en que vive el pueblo saharaui. Los pueblos de España tenemos una deuda histórica con nuestros hermanos y hermanas de la RASD; nuestra clase obrera no debe descansar hasta lograr su completa autodeterminación. Nada se puede esperar del Derecho Internacional existente tras la contrarrevolución en la URSS, todo va a depender de nuestra lucha y de nuestros principios internacionalistas. El pueblo cubano, en la medida de sus posibilidades, también nos ha dado un ejemplo internacionalista de solidaridad en ese caso que nos afecta de forma tan directa.


26. En materia económica la URSS fue un ejemplo a seguir, pero se dice que con el XX Congreso del PCUS en adelante hubo mucha corrupción, se generaron los llamados "ricos de Brezhnev", hubo endeudamiento del campesinado... ¿Cuáles serían los errores de la URSS a nivel interno?
En materia económica, primero se cometieron errores en un plano teórico. Ya hemos hablado de la posición Stalin, a raíz de los debates sobre el Manual de Economía Política antes de la Segunda Guerra Mundial. La dirección soviética acertó, a primeros de los años 50, al señalar que los problemas a nivel económico eran expresión de la agudización de la contradicción entre las fuerzas productivas, que se estaban desarrollando, y las relaciones de producción que se estaban dejando atrás.
Sin embargo, a raíz del XX Congreso, se abandonó ese correcto posicionamiento de partida y comienzan a tomarse una serie de decisiones que ampliaban las relaciones mercancía–dinero, potencialmente capitalistas, bajo la justificación de corregir lo que se entendieron como debilidades de la planificación. En vez de reforzar la propiedad social y la planificación central, en correspondencia con el desarrollo alcanzado por las fuerzas productivas, se recurrió a mecanismos de mercado y se amplió el campo en el que operaba la ley de valor.
En las siguientes reformas económicas esas políticas se agravaron, se profundizó en la desviación. Aumentó la capacidad de autogestión de las empresas y la parte del salario vinculada al beneficio de la empresa, con lo que se incrementaron las diferencias salariales. Se admitió la lógica del beneficio como motivación y estímulo a la producción. En 1971, tras el XXIV Congreso del PCUS, el IX Plan Quinquenal para el periodo 1971 – 1975 alteraba el orden de prioridad de los sectores económicos, obstaculizando gravemente el proceso de acumulación socialista, sustituyendo la primacía del Sector I de la economía. En cuanto a la política agraria se redujeron las proporciones entregadas por los koljoses al Estado y se ampliaron las posibilidades de vender los excedentes, se debilitó el sistema de impuestos y se agrandaron las diferencias entre las distintas regiones de la URSS.



granjas colectivas en la URSS

Todo ese proceso terminó repercutiendo en la conciencia social. Surgió el denominado “capital en la sombra”, resultado de los beneficios empresariales y del mercando negro. Los propietarios de ese capital lucharon por invertir “legalmente” ese capital en la producción, por nuevas medidas económicas tendentes al restablecimiento del capitalismo, convirtiéndose en la fuerza social que actuó de motor del proceso contrarrevolucionario, que se implementó finalmente en el periodo de la Perestroika.
Fue un proceso contrario a la legalidad socialista y a los principios marxistas-leninistas, verdaderos actos criminales dirigidos a la acumulación privada de parte del producto social. Podrían analizarse muchas otras esferas de la producción e iríamos detectando errores y desviaciones de principio, pero lo esencial, es la conclusión: cuando correspondía profundizar en las relaciones de producción comunistas, fortaleciendo la propiedad social y la planificación central, se incorporaron medidas “de mercado” que profundizaron los problemas y terminaron conduciendo a la contrarrevolución.


27. Terminando la entrevista ¿Existían elecciones libres en la URSS? ¿Se podía opositar en contra del PCUS?
Permíteme contestar inicialmente, aunque no sea muy correcto, con un par de preguntas: ¿qué son elecciones libres?, ¿acaso son libres las elecciones en el más democrático de los países burgueses? No, en el capitalismo no existen elecciones libres. La igualdad ante la ley no es igualdad en la vida. Tampoco en el plano electoral. La desigualdad de armas a la hora de concurrir electoralmente es absoluta y en esa desigualdad se basa la dictadura capitalista cuando asume formas democráticas.
La democracia burguesa es el envoltorio más refinado de la dictadura de clase capitalista. Lenin señalaba que aunque “la democracia burguesa constituye una gran progreso histórico en comparación con el medievo, sigue siendo siempre –y no puede dejar de serlo bajo el capitalismo- estrecha, amputada, hipócrita, paraíso para los ricos y trampa y engaño para los explotados, para los pobres”.
Dicho lo anterior, en la URSS había procesos electorales, pero de un tipo distinto. La Revolución de Octubre dio lugar a la forma más elevada y progresiva de democracia: la democracia socialista, en la que los trabajadores y las trabajadoras ejercían el poder a través de los sóviets, concebidos como unidades militantes que dotaban a la clase obrera de un mecanismo que le permitía ejercer el poder. Los sóviets fueron, durante décadas, la forma organizativa de la dictadura del proletariado.
Hasta 1936 la democracia socialista se basó en los centros de trabajo, constituidos como unidades electorales básicas del poder obrero, lo que permitía una relación directa de los representantes con los representados, a través de la constante rendición de cuentas y del derecho de revocación. Los residuos de las clases dominantes no tenían reconocidos derechos políticos. A partir de la Constitución de 1936, en cuyos debates se calcula que participaron más de 75 millones de soviéticos, se modificó el sistema electoral, introduciendo un sistema de circunscripciones de carácter territorial y el sufragio universal.



cartel de apoyo a la constitución de la URSS de 1936

Esos cambios tuvieron que ver con la necesidad de ampliar la base social del poder soviético. El fascismo avanzaba en toda Europa y, mientras el pueblo soviético discutía el borrador de Constitución, tenía lugar el golpe de estado fascista en España y se desataba la guerra. El Movimiento Comunista Internacional, con toda razón, analizaba la guerra española como la primera batalla de la Segunda Guerra Mundial, y aunque los dirigentes soviéticos trataban de ganar tiempo, con la intención de preparar al país, nadie dudaba que el primer zarpazo se dirigiría contra la Unión Soviética.
En mi opinión, si bien esas medidas pudieron estar justificadas atendiendo a las condiciones existentes en el periodo prebélico, deberían haber sido revocadas tras la victoria antifascista. Este asunto necesita un mayor estudio por parte de las fuerzas comunistas, porque reviste gran importancia. A partir de la muerte de Stalin, con la intensificación de los debates que ya hemos analizado, que dieron como resultado las posiciones oportunistas aprobadas por el XX Congreso, y en paralelo a las medidas económicas adoptadas, se introdujeron formas de tipo parlamentario que adulteraron la esencia clasista del poder soviético. Los cambios económicos terminaron por reflejarse en la superestructura. Se dio por superada la lucha de clases, se dio por superada la dictadura del proletariado, limitándola al periodo de “transición al socialismo”; se comenzó a hablar del “Estado de todo el pueblo” y del “Partido de todo el pueblo”, etc.
En resumidas cuentas, se terminaron introduciendo formas de parlamentarismo y el carácter de clase del Estado fue mutando gradualmente, en paralelo a las reformas económicas, hasta desembocar en la contrarrevolución abierta del periodo 1989-1991. Dicho lo anterior, y frente a los propagandistas burgueses, debemos afirmar que la Revolución de Octubre entregó, por primer vez en la Historia, en poder efectivo a la clase obrera. Aún en condiciones de continuo hostigamiento, la democracia socialista –el poder soviético- se confirmó como la forma más elevada de participación de masas en la política que se haya conocido. No tuvo nada que ver con la práctica capitalista de introducir una papeleta en una urna cada cuatro años sin poder tomar decisión alguna sobre los aspectos principales de la vida.


28. ¿Por qué callo la URSS? ¿Cuáles crees que fueron los factores más decisivos en el golpe de estado de Gorbachov aun sabiendo que la mayoría de la población quería mantener el estado socialista soviético?
En el IX Congreso del PCPE comenzamos a analizar en profundidad esas cuestiones, que son de vital importancia para el desarrollo presente y futuro del movimiento comunista. La primera conclusión que alcanzamos es que el socialismo no “calló”, tampoco “colapsó” o se “derrumbó”. El socialismo-comunismo en la URSS fue derrocado. Hubo un proceso contrarrevolucionario, por el que la vieja clase explotadora recuperó el poder. Como señala acertadamente el camarada italiano Maco Rizzo, Secretario General del Partito Comunista, “el socialismo tampoco fracasó, lo que fracasó, en todo caso, fue su revisión”.
En el derrocamiento temporal del socialismo en la URSS confluyen causas internas y externas, pero creo que los comunistas debemos centrarnos especialmente en las primeras. Efectivamente, desde el mismo día en que triunfa la Revolución de Octubre, todas las potencias capitalistas se aliaron contra el país soviético. Esa presión no cesó durante toda la existencia de la Unión Soviética y, además, se fue perfeccionando con el paso del tiempo. Contra el pueblo soviético se libró una verdadera guerra, prolongada y multiforme, que empleó desde los medios militares tradicionales hasta las más sofisticadas formas de guerra psicológica. Ahora bien, si no hubiesen existido causas internas, errores políticos y desviaciones ideológicas, la política de cerco imperialista habría estado condenada a la derrota, como sucedió en la guerra antifascista.



PCPE en Moscu por el centenario de la Revolución de Octubre

A lo largo de la entrevista me he ido refiriendo a varios errores teóricos y políticos, a desviaciones de los principios leninistas en los que creo que se incurrió durante la existencia de la URSS. Si tuviera que resumirlos, te diría que se perdió de vista que para que un modo de producción sea sustituido por otro, debe desarrollarse la contradicción entre el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción. En la Unión Soviética, cuando el desarrollo de esas fuerzas requería revolucionar en un sentido comunista las relaciones de producción, se dio un paso atrás, y se reintrodujeron las relaciones mercantiles que, como el viejo topo al que se refería Marx, fueron horadando la edificación socialista. En vez de solucionar los problemas existentes, esos problemas se ampliaron, los cambios económicos se trasladaron al plano del Estado y del Partido. De la mano de la propiedad privada y de la extensión de las relaciones mercantiles, llegó la fuerza social que protagonizó la contrarrevolución, desde el interior y desde el exterior del Partido Comunista. En el seno del PCUS las posiciones inicialmente oportunistas se convirtieron en posiciones contrarrevolucionarias que se manifestaron abiertamente en los años 80, durante la Perestroika.



Ante el desarrollo contrarrevolucionario en la URSS y en los países socialistas del Este europeo, Fidel se preguntaba si era acaso introduciendo medidas capitalistas como se pensaba defender el socialismo, porque conviene recordar que la Perestroika se inició bajo la justificación de introducir reformas que “corrigiesen los errores del socialismo”, pues la clase obrera soviética no estaba mayoritariamente en contra del sistema socialista, lo que obligó a Gorbachov a marchar hacia el capitalismo bajo bandera roja.
En aquellos momentos difíciles, en los que muchos partidos comunistas se plegaban a las posiciones del PCUS y emprendían un intenso proceso de socialdemocratización, asumiendo acríticamente los postulados de la Perestroika y de la Glasnot, me parece un acto de justicia histórica destacar la firmeza de dirigentes como Eric Honecker y, muy especialmente, como ya he señalado, la defensa que Fidel hizo de la economía planificada, de la propiedad social y del papel insustituible del Partido Comunista, la exigencia de no hacer concesiones de principios.



Gorbachov

En honor a la verdad, en el seno del PCUS hubo una resistencia comunista a los planes contrarrevolucionarios. Se crearon organizaciones como el Frente Unido de Trabajadores, la Plataforma Marxista y el Movimiento Iniciativa Comunistas, del que nacería el PCOR. En el XXVIII Congreso del PCUS (1990) las fuerzas comunistas fueron minoría y trataron de advertir al pueblo a través de la “Declaración de la minoría”. Por aquel entonces, las políticas de la Perestroika ya habían causado un profundo malestar en distintos sectores del pueblo, se intensificaron las contradicciones con varias de las repúblicas (Lituania, Estonia, Letonia…), a través del nacionalismo, y la presión imperialista se intensificó al máximo. Por desgracia, no se reaccionó a tiempo, no se organizó una fuerza capaz de enfrentar la contrarrevolución, y ésta triunfó.



protesta en la URSS contra el golpe de estado de la Perestroika

Conviene recordar que el 17 de marzo de 1991 se celebró un referéndum en el que el 76,4% de los soviéticos se manifiestan a favor de la continuidad de la URSS. Sin embargo, la clase obrera no contaba con el instrumento fundamental para llevar a cabo la Revolución y también para defenderla: el Partido. A partir de ahí los acontecimientos se suceden con rapidez, vienen los sucesos de agosto y, finalmente, la bandera roja se arría del Kremlin y es sustituida por la bandera tricolor, que incluyó temporalmente el color azul del traidor y colaboracionista nazi Andrei Vlasov. Todo un símbolo de lo que significaba la contrarrevolución, que al igual que la revolución tiene sus propias leyes.
Más allá de los detalles de cómo trascurrieron los acontecimientos, durante aquellos trágicos días, lo importante es que el movimiento obrero revolucionario y los partidos comunistas seamos capaces de extraer conclusiones. Y, sobre todo, que tengamos presente que el triunfo contrarrevolucionario en la Unión Soviética fue una derrota temporal que no cambia el carácter de nuestra época. El propio capitalismo tardó siglos en imponerse, sin que nadie se lo recrimine.
La Revolución de Octubre rompió el hielo y demostró que el capitalismo no es invencible. Es fundamental defender el legado de la Unión Soviética, analizar críticamente los errores, fortalecernos ideológicamente y reestablecer la verdad sobre lo que supuso el primer gran intento de asaltar los cielos; porque, sólo así, lograremos terminar definitivamente con la explotación de unos seres humanos por otros.

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