Respuestas
de Sergio Ortiz, miembro del Secretariado Nacional.
3
de julio de 2022
1. ¿Qué
fue el "Argentinazo" de 2001?
El
Argentinazo del 19 y 20 de diciembre de 2001 fue una explosión
popular frente al ajuste y debacle neoliberal del gobierno de la
Alianza presidido por Fernando de la Rúa y con un súper ministro
como Domingo Cavallo. Este había estado como titular del Banco
Central en la dictadura militar-cívica y como canciller y luego
ministro de Economía con Carlos Menem, para recalar en el gabinete
ruinoso de De la Rúa. Con
el hambre, la desocupación, la pobreza y los ahorros bancarios
capturados en el “corralito bancario” (sólo dejaban sacar 200
pesos semanales), más los recortes en salarios y jubilaciones, la
rebeldía fue en aumento y surgieron las asambleas barriales.
“Piquetes y cacerolas la lucha es una sola”, era la consigna que
unía a los pobres y la clase media.

La
represión policial fue en aumento, al punto que en esa jornada,
declarado el Estado de Sitio, la policía asesinó a 39 manifestantes
en todo el país. Ahí tuvo que renunciar el presidente De la Rúa y
Cavallo también unos días antes. El
Argentinazo abrió una situación revolucionaria, que no fructificó
en revolución sino en un gobierno burgués más progresista como el
de Néstor Kirchner, en mayo de 2003, y con varias conquistas
populares.
2. ¿Qué
es la Comisión de Homenaje de los Desaparecidos y Mártires
Populares?
Es
un organismo de Derechos Humanos que fundó nuestro partido con otros
militantes populares independientes y familiares. Organiza los actos
por los desaparecidos, así como participa de los juicios contra los
genocidas del terrorismo de Estado, y también por cuestiones de
justicia universal, como fue nuestra denuncia en los Tribunales
Federales de Córdoba contra la golpista Jeanine Áñez por el golpe,
la represión y las masacres en Bolivia en 2019. Es
también una asociación civil con personería jurídica desde el
año 2008, personería que está vigente. Es un organismo pluralista
y de amplia conformación, no partidista.
3. ¿Quiénes
fueron Roberto Cristina y Beatriz Perosio?
Roberto
Luis Cristina fue un intelectual revolucionario (le faltaban pocas
materias para recibirse de sociólogo y abandonó sus estudios para
dedicarse completamente a la militancia revolucionaria). En 1965 fue
uno de los fundadores de Vanguardia Comunista (VC), actual Partido de
la Liberación (PL) de Argentina. Entre 1968 y 1978 fue el secretario
general de VC elegido en los Congresos de 1970 y 1976, hasta que en
1978 fue desaparecido en el Centro de Exterminio El Vesubio, por
parte del Ejército genocida de los generales Videla, Viola y Suárez
Mason. Roberto
soportó todas las torturas brutales y no delató a nadie ni nada. Es
un ejemplo revolucionario que levantamos como bandera del PL. Él
conocía mi casa en Córdoba y pudo haberme delatado. No lo hizo. Por
eso estoy vivo.

Beatriz
Perosio fue una psicóloga y militante de VC, de origen católica,
que presidió la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires y la
Federación de Psicólogos de la República Argentina. Su
desaparición el 8 de agosto de 1978 -también fue secuestrada y
torturada en El Vesubio – hizo que esa fecha, el 8 de agosto, se
declarara el Día del Psicólogo víctima del Terrorismo de Estado.
Nuestra agrupación de Mujeres y Disidencias lleva su nombre, Beatriz
Perosio.
4. ¿Qué
fue la “Operación Cóndor” que sufrió Argentina?
El
Plan Cóndor fue la coordinación represiva comenzada oficialmente en
1977 entre las dictaduras de Videla en Argentina, Pinochet en Chile,
Stroessner en Paraguay, Banzer en Bolivia, la dictadura
cívica-militar de Uruguay y Brasil, con la supervisión de la CIA
como admitió saber Henry Kissinger en tanto secretario de Estado. Por
eso el Cóndor no lo sufrió solo Argentina sino todos esos otros
pueblos. Los militantes de un país eran tomados prisioneros en un
país y trasladados a otro, una coordinación represiva que terminó
con muchos crímenes. En
Argentina uno de los centros de secuestro y tortura de este tipo era
“Automotores Orletti”. Allí estuvieron los dos jóvenes
diplomáticos cubanos, Jesús Cejas Arias y Crescencio Galañena
Hernández, secuestrados y desaparecidos el 9 agosto de 1976 en
Buenos Aires.
5. ¿Por
que hay argentinos/as que se consideran medio europeos?
Porque
nuestro país tiene población de diverso origen, de origen español,
criollo por mezcla con indoamericanos, y pueblos originarios de 34
treinta etnias y pueblos. Sin embargo, el criterio burgués imperante
durante muchos años, y que aún tiene fuerte influencia, por ejemplo
en el presidente Alberto Fernández, considera que “los argentinos
bajamos de los barcos”, o sea vinimos de Europa. Esto es falso
porque sólo una parte vino de allí. Se considera que hasta un 60
por ciento de los 47 millones de argentinos tiene un origen en
pueblos originarios o parte de ese origen, pero la propaganda y la
discriminación lo hacen pensar de otro modo. Hoy los pueblos
originarios más combativos, como los mapuches en el sur argentino,
son demonizados y reprimidos, sus tierras negadas, también su
cultura.

Pero
hay avances en la percepción política. Hace poco se hizo en la
provincia de Salta el III Encuentro Plurinacional de Mujeres. Hubo
hace cinco años muchas luchas y protestas a raíz del asesinato del
mapuche Rafael Nahuel por el grupo Albatros de Prefectura y la
desaparición forzada del militante solidario Santiago Maldonado en
Chubut, a manos de la Gendarmería de Mauricio Macri y Patricia
Bullrich. Hay grandes autoras como Moira Millán y su novela “El
tren del olvido”. Hace poco terminó un juicio por la masacre de
Napalpí en 1924 en lo que hoy es la provincia de Chaco, con
centenares de indígenas asesinados.
6. ¿Qué
fue la guerra de las Malvinas y por que esas islas argentinas forman
parte del imperio británico? ¿Es cierto que todos los que pidan que
las Malvinas vuelvan a Argentina son ultra nacionalistas o elementos
de extrema derecha?
Las
Malvinas pertenecieron a España y tras la separación del actual
territorio argentino, el gobierno patrio tomó el control de las
islas por medio de la gobernación de Buenos Aires. Pero en enero de
1833 los ingleses tomaron por la fuerza esas islas, previa incursión
naval de Estados Unidos.
Pasados
149 años de ocupación y sin que Londres se aviniera a devolverlas
ni a discutir seriamente la cuestión de la soberanía, como urgió
Naciones Unidas en 1965, al final la dictadura militar de Leopoldo F.
Galtieri llevó adelante la recuperación de Malvinas el 2 de abril
de 1982. A pesar de ese origen espurio, de la dictadura, la mayoría
del pueblo apoyó la recuperación porque Malvinas se considera una
causa nacional, en el buen sentido de la palabra, o sea descartando
el “nazionalismo” de los Aldo Rico y Mohamed Seineldin, o de los
fascistas más contemporáneos. Margaret
Thatcher dio la orden de hundir el crucero ARA General Belgrano
causando 323 muertos cuando navegaba fuera de su ilegal zona de
exclusión, mediante disparos del submarino nuclear Conqueror. Otros
más de 300 soldados, oficiales y suboficiales argentinos murieron en
esa guerra donde por un lado había un reclamo argentino, de un país
del Tercer Mundo, al margen del régimen oligárquico de ese momento,
y del otro lado un país imperialista como el Reino Unido, apoyado
por EE UU y la OTAN. Desde
el 2 de abril de 1982 hasta el 14 de junio de ese año volvió a
flamear nuestra bandera en Puerto Argentino. Tras la capitulación
del general Mario B. Menéndez ante los mandos británicos, el
imperialismo inglés recobró su presa. Sólo “por ahora”,
parafraseando al comandante Hugo Chávez... Es
fácil colegir por qué el PL tuvo y tiene una posición malvinera.
Fidel Castro también la tuvo, al hacerse en Cuba en junio de 1982
una reunión de países solidarios con Argentina por Malvinas. Sólo
la dictadura de Pinochet fue servil a la agresión inglesa.
7. ¿Quién
fue San Martín y que representa su imagen para Argentina?
El
general José de San Martín fue un oficial argentino que primero, de
joven militar sirvió a España contra la ocupación francesa y luego
vino a su país natal, al servicio de consolidar militarmente la
tarea de la primera independencia. Agrupó sus fuerzas en Mendoza,
pasó a Chile a combatir a los españoles de esa capitanía general,
junto con Bernardo de O’Higgins, para lo cual tuvo que traspasar la
cordillera de los Andes, toda una proeza militar entonces. Venció en
las batallas de Chacabuco y Maipú, y luego por mar fue con sus
tropas hasta Lima, Perú, liquidando al virreinato más fuerte de la
región y declarando la independencia del Perú. Eso implicó desde
el Sur una tenaza con la lucha liberadora desde el Norte, de Simón
Bolívar.

San
Martín es nuestro máximo prócer nacional. Nunca agradó a la clase
comercial y terrateniente gobernante de nuestro país, por lo que
terminó exiliado y muriendo Boulogne Sur Mer, en Francia. Luego sus
restos volvieron al país y lamentablemente reposan en la Catedral de
Buenos Aires pese a no haber sido un católico practicante sino
miembro de varias logias, como la Lautaro. Debería estar en un Museo
o lugar histórico nacional, y no estar preso de la jerarquía
católica. Su
obra liberadora en nuestra América hace que el PL se considere
marxista-leninista-sanmartiniano, uniendo los grandes postulados
comunistas con nuestras raíces argentinas y latinoamericanas. Esa
búsqueda de fundir el marxismo-leninismo con nuestra cultura e
historia tuvo un salto en 1982 durante la recuperación de Malvinas,
de allí que el III Congreso Nacional del VC realizado en septiembre
de 1983 en Córdoba resolvió cambiar el nombre de Vanguardia
Comunista-Partido Comunista marxista leninista, usado hasta entonces,
por el de Partido de la Liberación.
8. ¿Qué
sucede en la educación pública y privada de Argentina? Unos afirman
ser un fracaso y otros un éxito...
El
PL apuesta a la educación pública, pero ésta necesita de
presupuesto estatal en lo referente a escuelas, sueldos de maestros y
ayudantes, y también, una línea propia de educación pública,
científica y moderna, cosa que no ocurre. El ejemplo de la escuela
49 de Moreno, provincia de Buenos Aires, que voló por un problema de
mala conexión de gas en agosto de 2018, durante el macrismo,
muriendo la vicedirectora Sandra y un no docente Rubén, así lo
ejemplifica. En
este momento un maestro de grado, con 10 años de antigüedad, cobra
un sueldo de 45.000 pesos mensuales, cuando la Canasta Basica Total
para una familia tipo, o sea la línea de pobreza, es de 99.653
pesos. En
suma, la educación pública en Argentina es lo mejor y recomendable,
a diferencia del criterio macrista de que “tuvieron que caer en la
educación pública”. Pero en tiempos de crisis económica y
política, y en medio de un acuerdo vergonzoso con el FMI que
reconoció y renegoció la deuda fraudulenta contraída por Macri,
lamentablemente estará sujeta a nuevos ajustes. No es culpa de lo
público como categoría ni de los docentes ni de los alumnos ni de
sus padres. Es ante todo una cuestión política de un capitalismo
dependiente en crisis y de un Estado que, a su vez financia a la
educación privada y a la Iglesia católica, la religión oficial
según reza el artículo 2° de la Constitución Nacional “El
Gobierno federal sostiene el culto católico apostólico romano”.
9. ¿Por
qué vuestra solidaridad con las luchas populares en el estado
español?
Porque
somos un partido internacionalista y patriota a la vez. Entonces
sentimos en carne propia la injusticia cometida contra cualquier hijo
del pueblo u organización popular, sea en España con el rapero
Pablo Hasel, Manuel Arenas del PCE (r) y en su momento los presos
políticos del GRAPO y la ETA, como con los palestinos de todas sus
organizaciones víctimas del sionismo, con el pueblo y gobierno
cubano afectado por el bloqueo yanqui, con los mapuches de Chile y
Argentina, hoy con el pueblo indígena de Ecuador, antes con la
rebelión en Chile y Colombia, con la causa de los presos políticos
Julian Assange, Mumia Abu Jamal, Leonard Peltier, Simón Trinidad,
Milagro Sala, Facundo Molares, etc.
Con
los pueblos del estado español, claro está, sentimos un afecto muy
especial. Nos sentimos parte de las Brigadas Internacionales que
durante la Guerra Civil lucharon allí contra el franquismo, entre
ellas había muchos argentinos y argentinas.
10. ¿Qué
representatividad tiene el sionismo israelí y el imperialismo de USA
en Argentina?
El
imperialismo yanqui es el enemigo principal de nuestra lucha, por
opresión económica de sus empresas multinacionales agrupadas en la
AmCham (Cámara de Comercio). Su web admite: “Amcham es una cámara
empresaria sin fines de lucro que tiene 105 años y nuclea a 620
empresas con 420.000 empleados y que representan 42 rubros de la
actividad económica y que aportan el 19,2% del PBI, el 39% de la
recaudación fiscal, el 19,3% de las importaciones y el 23,4% de las
exportaciones locales”.
Está
la garra económica más los lazos financieros de los bancos
estadounidenses nucleados en el Council of America presidida por
Susan Segal de la banca Rockefeller, ahora asociada al JP Morgan,
sumado el FMI. Eso, más la labor de la embajada y sus servicios de
informaciones, sus lazos del Comando Sur con las FFAA locales, la
penetración cultural y mediática. Y también pesan los políticos
de la oposición derechista de Juntos por el Cambio y los del
gobierno del FDT, en particular el ex ministro Martín Guzmán,
Gustavo Béliz y Sergio Massa. Todo eso redondea la razón por la que
el PL dice que el imperialismo yanqui es el enemigo central.
Como
si todo eso fuera poco, en 1997 la administración Clinton le dio a
la Argentina semicolonial de Carlos Menem el título de “Aliado
especial extra OTAN” por los servicios prestados durante la primera
guerra del Golfo (1990-1991), con George Bush padre. Así estamos en
el mismo papel de “lamebotas yanquis” con Israel, Jordania,
Egipto, Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda, más la
reciente sumatoria de la Colombia de Iván Duque. Digo que “estamos”,
en presente, porque el actual gobierno peronista no ha devuelto ni
denunciado esa “condecoración” tan vergonzosa.
El
sionismo es fuerte en Argentina, por presencia económica de la
comunidad judía (caso de Eduardo Elztain, dueño de banco
Hipotecario, Cresud y casi todos los shoppping), más labor de su
embajada, el Mossad y sus brazos políticos y sociales como DAIA y
AMIA, más sus medios de prensa y periodistas adictos. Tiene fuerza
en los partidos del sistema, como se vio durante el macrismo, en la
justicia (caso del fiscal suicida Alberto Nisman en la causa AMIA y
acusando de traición a la patria a la entonces presidenta Cristina
Fernández por haber firmado un memorando de Entendimiento con Irán,
aprobado mayoritariamente por ambas cámaras).
El
actual presidente Alberto Fernández debutó en su mandato con un
viaje a Israel. Y uno de los aspirantes macristas a sucederlo,
Horacio Rodríguez Larreta, jefe de gobierno en CABA, estuvo hace
días en un viaje político a Israel, en la misma tónica.
El
actual gobierno y la oposición, a impulso de la DAIA y la embajada,
han hecho aprobar una ley según la cual se equipara al antisionismo
con el antisemitismo, lo que es una barbaridad. Somos antisionistas y
no somos antijudíos en general y menos aún antisemitas,
considerando que también los palestinos vienen de ese origen. Muchos
militantes revolucionarios de origen judío fueron desaparecidos en
Argentina, unos 1.500 o 2.000, entre ellos nuestros camaradas Rubén
Kritskautsky, Víctor Voloch, Jorge Weisz, Esther Gersberg, Abraham
Hochman, Mauricio Poltarak, Alfredo Lipnizki, Ernesto Szerszewicz,
Samuel Micflick y otros.
11. ¿Cómo
le a afectado a Argentina la pandemia del COVID19? Hay sectores de la
derecha argentina que afirman que el país lo amenaza el
socialismo...
Nuestro
país tiene 9.37 millones de contagios y 129.000 muertos por
Covid-19, además de tremendas pérdidas materiales pues su PBI cayó
10 puntos en 2020. Podrían haber sido muchas más muertes de no ser
por la provisión de vacunas que el gobierno tramitó, sobre todo de
Rusia y China.
Los
laboratorios yanquis fabricantes de la Pfizer, en cambio, reclamaron
más leyes y modificaciones de la ley vigente, para pedir
indemnizaciones más importantes si sus vacunas eran defectuosas y
daban lugar a enfermedades, muertes y demandas judiciales. La derecha
macrista era lobbista de Pfizer y decía que las vacunas rusa
(Sputnik) y las chinas Sinopharm, Sinovac y CanSino no servían. Cuba
también se puso a disposición de Argentina, incluso ofreció enviar
miles de sus médicos, que al principio el gobierno de Buenos Aires
estaba considerando y luego desistió ante la presión mediática de
la derecha macrista y sus medios hegemónicos que hicieron una
campaña anticubana. Fue
una vergüenza que un país de desarrollo medio como Argentina, con
cierto desarrollo industrial y tecnológico, con universidades e
institutos, no tuviera una vacuna propia. La
campaña de vacunación del gobierno en la pandemia fue de las pocas
cosas positivas, pero con límites: bajos salarios y precarización
del personal de salud. La ayuda a los más débiles fueron sólo 3
cuotas del subsidio IFE (Ingreso Familiar de Emergencia) que cobraron
9 millones de los 47 millones de argentinos. Y
sólo se atrevió a cobrar un “aporte voluntario” a las grandes
fortunas, con baja alícuota del 2,5 por ciento y por única vez a
los supermillonarios, muchos de los cuales se negaron a pagarlo.
12. ¿Por
qué existe en Argentina mucha despoblación en algunas de sus zonas?
Se dice incluso que hay una ENORME diferencia de trato y de cultura
en distintos territorios del país…
El
capitalismo dependiente supone un desarrollo desigual. Y desde
tiempos de la colonia española y luego semicolonia británica el
país tuvo una alta concentración de población alrededor de Buenos
Aires y el puerto, más la pampa húmeda (provincia de Buenos Aires,
Santa Fe y Córdoba). Los ingleses desarrollaron los ferrocarriles
con esa óptica, de todos los ramales confluyendo y naciendo en
Buenos Aires, para de allí exportar los productos del campo.
La
neocolonia yanqui, con un desarrollo del capitalismo dependiente,
siguió la misma onda, agregando producción automotriz, petrolera,
etc, y luego minera y gasífera, pero sin alterar el sentido deforme
de un país que de federal sólo tiene el nombre, siendo ultra
unitario o concentrado. Por eso en la ciudad de Buenos Aires viven
más de 3 millones de personas y en la provincia de Buenos Aires 18
millones y allí vota el 37 por ciento del padrón nacional.
Los
nuevos cultivos desde los años ‘90, como la soja, hoy predominante
dentro de la producción granífera de 130 millones de toneladas
anuales, reafirmó esa despoblación del campo pues se trata de un
cultivo que emplea poca mano de obra y muchas semillas transgénicas,
glifosato, fumigación y maquinaria.
13. Y
dicen que el trotskismo tiene en tu país un mayor desarrollo que en
otros lugares ¿Esto es cierto?
Es
cierto. El trotskismo tiene 6 o 7 organizaciones, cuatro de las
cuales están dentro del Frente de Izquierda y los
Trabajadores-Unidad (FITU), que son el Partido Obrero, PTS, MST e
Izquierda Socialista. Afuera están el Nuevo MAS y Política Obrera,
Convergencia Socialista y alguno más.
Los
más representativos son los del FITU, de mayor presencia en los
movimientos sociales, caso del PO y MST, en algunos conflictos
obreros y las elecciones. En 2019 el FITU tuvo a nivel nacional casi
1.4 millones de votos y logró meter 4 diputados nacionales.
Creo
que ese mayor desarrollo tiene que ver con varias razones: el declive
del peronismo y los partidos burgueses fue capitalizado por el
trotskismo, que apareció como “lo nuevo”. Su constante prédica
antiburocrática en los gremios y su propaganda le proveyó de una
camada de activistas, frente al desprestigio total de los burócratas
sindicalistas-empresarios de la CGT. La caída del bloque socialista
en Europa oriental le dio ciertos argumentos políticos sobre que eso
no era socialismo; típica crítica de los troskos a aquellas
revoluciones que no habrían sido socialistas sino meras “burocracias
estalinistas”. Los errores de gorilismo y furgonetas de otras
organizaciones, frente al peronismo, los dejaron mejor parados a los
trotskistas que critican a todo el mundo y hacen de un supuesto
purismo su mayor virtud.
Último
pero no menos importante. La Generación del 70, la revolucionaria,
fue derrotada y exterminada con los 30.000 desaparecidos. Los
partidos trotskistas no fueron parte de esa Generación ni tuvieron
casi desaparecidos, salvo el PST (actuales MST y MAS). En cambio
otras organizaciones como la nuestra perdieron casi íntegras todas
sus direcciones, nacional y regional.
El entonces líder del Partido
Obrero, Jorge Altamira (hoy de Política Obrera), declaraba en el
suplemento especial de Página/12 del 24 de marzo de 1996, a veinte
años del golpe, que él había tenido “dos amigos desaparecidos”.
O sea que el PO no tuvo ningún desaparecido. Nosotros 50 dirigentes.
Ellos se exiliaron. Nosotros no.

El
crecimiento de las expresiones trotskistas no supone ninguna cercanía
de ninguna revolución. Hoy ya están lanzando la candidatura
presidencial de Myriam Bregman, cuando el problema de los argentinos
es si mañana tendrán para la comida y mandar los chicos al colegio,
no las elecciones. En mayo de 2017 Izquierda Socialista fue a
escrachar la embajada de Venezuela en Buenos Aires y su diputado
nacional Juan Carlos Giordano exigió “la renuncia de Maduro”. En
julio del año pasado Altamira y su sector hizo un escrache a la
embajada de Cuba en Buenos Aires en apoyo al motín
contrarrevolucionario del 11 de julio de 2021 en algunos barrios de
la isla. En estos días Alejandro Bodart, del MST, está en Ucrania
llevando la solidaridad de los suyos a la Ucrania ucronazi y
denunciar la “invasión rusa de Putin”. Ese mismo MST en 2008
marchó junto a la oligarquía de la Sociedad Rural y demás
entidades patronales de la Mesa de Enlace Rural en contra de una
módica retención estatal a las exportaciones de soja (resolución
125), la misma Sociedad Rural que fue socia del golpe de 1976 que
aplicó el terrorismo de Estado.
En
fin. Los trotskistas crecieron relativamente, pero siguen siendo la
basura política de siempre aunque haya alguna gente positiva y
rescatable en sus filas. Si están apoyando alguna huelga obrera y
nosotros también, entonces no tenemos problema en una coincidencia
táctica, de hecho, de unidad en la acción, puntual. Los hemos
votado en una elección, de 2021, como mal menor, pero desde afuera y
sin ser parte del FITU. Alianzas o frentes con el trotskismo no hemos
hecho nunca por las razones que te he mencionado.
13. ¿Cómo
está la izquierda en Argentina? ¿Qué sectores existen y cómo se
llevan entre sí?
La
izquierda es muy antigua en Argentina, tanto como el movimiento
obrero. Cuando éste conmemoró a nivel mundial por primera vez un 1
de mayo, en 1890, por los Mártires de Chicago, los dos únicos
países que tuvieron actos fueron Cuba y Argentina.
Desde
entonces hasta hoy pasaron muchas cosas y en términos generales la
izquierda hoy lamentablemente ocupa un lugar secundario a nivel de la
clase trabajadora y la política en general.
Uno
de nuestros defectos históricos, digo “nuestros” porque nos
hacemos cargo aún cuando no se trate estrictamente de PL y su
antecesora Vanguardia Comunista, fue el dogmatismo. Mucha repetición
de verdades generales del marxismo sin tener en cuenta la situación
concreta del país. VC tuvo una desviación dogmática entre 1965 y
1970, en relación a la revolución china, pese a que ese liderazgo
de Mao Zedong siempre insistió en no copiar, en disparar la
flecha al blanco, etc. El dogmatismo parece ser casi siempre una
desviación “infantil” del comunismo, en nuestro caso lo fue. En
otros parece que sigue hasta tiempos seniles…
La
otra desviación en Argentina fue y es el gorilismo, originado en
1945 en la unidad del PC comunismo con sectores de la oligarquía y
la derecha, incluso la embajada yanqui para enfrentar ese año a
Perón y el naciente justicialismo. El PC fue integrante de la Unión
Democrática impulsada por el embajador Spruille Braden, de EE UU, y
conformada por la Unión Cívica Radical, el Partido Demócrata, el
Demócrata Progresista, el Socialista, los conservadores y otros.

Eso
le regaló al peronismo el control de los sectores obreros y
populares más humildes durante décadas, pues se trataba de un
gobierno nacional burgués que trajo un desarrollo industrial y
varias conquistas para los trabajadores. El comunismo perdió
entonces la mayoría de los gremios que tenía, al menos 19. Y el
peronismo ganó la absoluta mayoría de los gremios, imprimiendo la
ideología, política y táctica propias de la burguesía, que hasta
1955 fue progresista y luego alternó gobiernos progres y populares
como el muy breve de Héctor J. Cámpora en 1973, con otros de
derecha como el mismo Perón e Isabel desde septiembre de ese año
hasta el golpe de 1976.
El
tema de qué política aplicar frente al peronismo es uno de los
dilemas de la izquierda. A nuestro entender hay que calificarlo bien:
se trata desde 1955 de un movimiento de la gran burguesía nacional
con bases obreras, que tiene períodos de fricciones y
contradicciones con el imperialismo y los monopolios, como durante
2003-2015, y otros donde claudica con esos poderes, como ocurre
actualmente y sobre todo tras la firma del acuerdo con el FMI en
marzo pasado por parte de Alberto Fernández.
El
PL es contrario a una política gorila o antiperonista, como la que
por lo general utilizan los partidos trotskistas. Y es también
contrario a una política de actuar y pensar como furgón de cola del
peronismo y la gran burguesía, como hacen el PC y el PCR, que aún
hoy son integrantes del gobierno del Frente de Todos. Ni
gorilas ni furgonetas. El PL lucha por formar un Frente
Antiimperialista con los mejores luchadores de los diferentes
frentes, más las organizaciones que los representan, sin los
trotskistas y sin los furgonetas.

Vemos con simpatía que dentro del
peronismo se están abriendo y alejándose sectores nacionales y
populares como Soberanos, Encuentro Patriótico y Frente Milagro
Sala. Y con una orientación de izquierda están Convocatoria 2
Independencia, OLP Resistir y Luchar, Izquierda Latinoamericana,
Movimiento Rebelión Popular, MP Darío Santillán y otros. Los
pueblos originarios, en especial los mapuches en el sur, están
luchando por sus tierras y cultura, y de ahí pueden surgir
movimientos que se sumen a una causa antiimperialista.
Nosotros
insistimos en esa unidad antiimperialista y popular, en un frente
común. Aún no lo hemos conseguido, pero seguimos insistiendo en esa
alternativa y para que la misma tenga muchos más vínculos con las
masas y mayor presencia en la calle, fábricas, universidades y
pueblos originarios. La crisis del capitalismo dependiente se expresa
en una crisis política, con divisiones y reagrupamientos de la
mayoría de las organizaciones. En las luchas populares por Trabajo,
Pan, Salario y Tierra, contra el pago de la deuda externa al FMI y
BlackRock, y en esos reagrupamientos políticos fincamos la esperanza
de un frente antiimperialista. No caerá como fruta madura sino como
producto de un gran esfuerzo de todos y de un mejoramiento de nuestra
militancia, que tiene que recuperar política e ideológicamente los
valores más revolucionarios de la Generación del 70, en poner el
Partido y el pueblo como lo central, sembrar y echar más raíces en
las masas, y ligar en forma más estrecha el marxismo leninismo con
la realidad argentina. Que como dijo el amauta maestro peruano José
Carlos Mariátegui, “el marxismo no es calco ni copia sino creación
heroica”.